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sábado, 21 de junio de 2014

De alcanzar la gloria, a ser eliminados a las primeras de cambio


El contexto es el siguiente. Un día antes de la final de Maracaná entre Chile y España, Rusia y Corea del Sur debutan en el Mundial, y al día siguiente, España puede quedar eliminada. Así se plantaba España en el mismo estadio en el que un año antes perdía por tres goles a cero ante Brasil en la final de la Confederaciones. Chile llegaba al encuentro tras ganar por 3-1 a Australia en la primera jornada, pero con malas sensaciones, ya que los oceánicos habían dominado todo el partido. España, por su parte, había hecho el ridículo del Mundial, tras perder 5-1 ante Holanda en la repetición de la final del Mundial de 2010. Una derrota para el bando español eliminaba del Mundial a un país que había alcanzado la gloria repetidamente durante 6 años seguidos, haciendo desaparecer un estilo que marcó una época. Una derrota chilena, le dejaba dependiendo de sí mismo para pasar a la siguiente ronda. Horas antes al partido saltaban las chispas al ver que Australia ganaba 2-1 a Holanda, por lo que si España ganaba aun podía ser primera de grupo, pero al ver la remontada holandesa, seguramente el ánimo español se vino abajo. Con este contraste de sensaciones, se presentaban ambos equipos al partidazo de Maracaná.

Onces del encuentro (sharemytactics.com)
Vicente del Bosque introdujo algunos cambios significativos en el equipo español: Piqué y Xavi salieron del once para dar entrada a Pedro y Javi Martínez. España salió en 4-2-3-1, con Casillas en portería, Azpilicueta y Jordi Alba en los laterales, mientras que la pareja de centrales fue la formada por Javi Martínez y Sergio Ramos. España formó con el doble pivote un poco más definido que en el primer partido, aunque Busquets seguía siendo el pivote posicional y Xabi Alonso se tiraba un poco más a la parte izquierda. La entrada de Pedro hizo que hubiese un hombre fijo en banda derecha, mientras que Iniesta partía desde la izquierda, pero con su habitual contacto con la zona de creación. Silva fue el mediapunta del equipo, con Diego Costa como delantero centro.

Jorge Sampaoli también hizo algún que otro cambio, y aunque en realidad fue solo un jugador por otro, el caso del Gato Silva por Valdivia, el sistema táctico cambió, ya que se pasó a jugar con 3 centrales. Así, formó con Bravo en portería, línea de tres centrales formada por Silva y Jara en los costados, y Gary Medel en el centro. Por delante, no vimos una figura de pivote puro, porque Sampaoli encargó a Vidal adelantar la posición y por lo tanto Aranguiz y Díaz tuvieron que repartirse la horizontal en medio campo. Por delante, Alexis Sánchez y Vargas fueron la pareja de puntas, con la tarea de volver locos a los centrales españoles, una misión que cumplieron con creces.

Gran inicio de Chile 

El partido comenzó de la peor manera para España. En el primer minuto de juego, Chile ya había tenido las dos primeras ocasiones del partido. En los primeros instantes del encuentro, Chile se sintió muy cómoda, con la presión muy arriba, sin dejar respirar ni un instante a la defensa española. El estilo español del toque no podía llevarse a cabo al igual que en el partido ante la selección holandesa. Este inicio hacía prever lo peor para el transcurso del encuentro. Como podemos ver en la imagen, Chile forma una telaraña entre el centro del campo y la defensa española. Vidal adelanta la posición al igual que Aráguiz, y los dos carrileros se posicionan como extremos para tapar a los laterales.


España empezó a adelantar líneas y poco a poco hizo que Chile se echase hacia atrás, por lo que el control del juego, lo dominó la selección española. Como en el partido ante Holanda, las ocasiones no llegaban, y los españoles, sobre todo Diego Costa, se empezaban a desesperar. Chile hacía daño a la contra, y Del Bosque lo veía, por lo que le pidió a los centrales más atención sobre Vargas y Alexis, los principales culpables de las contras rivales. Sampaoli supo leer el partido y vio que Isla y Mena podía hacer mucho daño a la zaga española. En una de éstas llegaría el primer gol chileno. Una contra bien tirada que parecía que no llegaría a ningún lado, ya que el balón pasó por al lado de los defensas españoles en varias ocasiones, sin llegar a interceptarlo, por lo que finalmente, el balón llegaría a Vargas que haría el 1-0. Lo vemos en la siguiente imagen, con los centrales posicionados en la parte izquierda del campo, y Azpilicueta sin bajar, por lo que Vargas se encuentra sólo ante Casillas. Antes del descanso, Aránguiz hacía el 2-0 tras un rechace tras una lanzamiento de falta de Alexis Sánchez.


España domina el juego pero no marca

En el segundo tiempo Chile supo aguantar atrás, esperando una reacción de la selección española que no llegaría. Koke saltó al campo sustituyendo a Xabi Alonso, que había sido amonestado y no había completado uno de sus mejores partidos. España tocaba y tocaba pero el gol no llegaba, y si además de la poca efectividad, le sumamos la capacidad defensiva de un equipo como el de Sampaoli, nos sale un resultado nada favorable para la selección española. Como vemos en la imagen siguiente, Chile posiciona dos líneas en campo propio cuando la posesión le favorece a España. Una línea de cinco custodiada por tres centrales y los dos carrileros, y otra línea por delante formada por Díaz y Aránguiz, con Vidal y Alexis más escorados en banda esperando para salir a la contra. Vargas aguanta arriba como un 9 para iniciar la presión.



España se vino arriba muy tarde. En los últimos diez minutos, el equipo español vivió en campo rival, tocando y tocando sin lograr tirar a puerta. Xavi tenía razón, España moriría con su estilo, y así lo hizo. Un fallo claro de Vicente del Bosque y del equipo, que no supieron leer ni el partido de Holanda ni el de Chile, en el que la presión chilena fue clave. Cazorla y Torres fueron los últimos en salir, pero el equipo seguía igual. La defensa de cinco lograba cerrar las puertas por el centro al equipo español, y cuando España intentaba atacar por fuera, los centros eran rechazados por los centrales chilenos. El partido llegaba a su final y un país entero se venía abajo en menos de un chasquido, pasando de tocar el cielo, a rozar el infierno. Las sensaciones en la fase de clasificación, en la que Finlandia, con una defensa férrea y velocidad a la contra, supo sacarle a España un empate, se consolidaron en este Mundial, un Mundial de los peores en la historia de España.

Así acabaron ambos equipos el encuentro. España echada arriba y Chile replegada y preparada para salir a la contra
La victoria chilena deja a los sudamericanos clasificados para la siguiente ronda, ya que tienen seis puntos, al igual que Holanda, y Australia y España no han logrado obtener ningún punto. En la última jornada, los chilenos se enfrentarán a la escuadra holandesa en un partido que decidirá quién es el primero, y quién el segundo del grupo B. En la otra cara de la moneda está España. La derrota le deja fuera del Mundial a las primeras de cambio, sin apenas poder pelear por el trofeo. En la última jornada se enfrentará a la ya eliminada Australia, en un partido que servirá para que alguno logre algún punto, o para que España siga entrando en decadencia.

lunes, 5 de mayo de 2014

Un inicio fulgurante le sirvió al Napoli


Meses y meses de espera para poder ver en el Olímpico de Roma la gran final de la Coppa de Italia, la Tim Cup. Se enfrentaban los dos equipos de los que se dice que mejor juegan al fútbol, que más bonito lo hacen. No hay duda de que es cierto, Benítez y Montella han logrado este reconocimiento con mucho esfuerzo. Se esperaba un gran ambiente en las horas previas en la ciudad de Roma, y lo hubo, pero no agradó a nadie. En El Tiralíneas no entraremos en debate sobre los sucesos acaecidos, aunque sí que diremos que es vergonzoso el comportamiento de algunos tifosi. Por dichos sucesos el partido tuvo que retrasarse hasta cuarenta y cinco minutos después de la hora en la que tenía que haber comenzado. Fueron minutos de confusión en los que no se sabía si se iba a disputar la gran final.

Por fin se tomó una decisión y se disputó el partido, un partido que dominó la Fiorentina a partir de la media hora de juego, pero la viola no estuvo presente en los primeros minutos en los que encajaron dos goles. Los de Montella no eran ellos mismos, la Fiorentina no jugaba a lo que en realidad sabe jugar. Los de Benítez salieron a marcar lo más pronto posible y lo consiguieron, anotando por dos veces el joven italiano Insigne. La defensa viola estuvo ausente en ambos goles, donde el internacional por la azzurra casi sentenció el partido. Vargas recortó a los treinta y cinco minutos pero cuando más apretaba la Fiorentina, Mertens sentenció y dio el título a los napolitanos.

Onces del encuentro

Montella, ante todas las bajas que tenía, entre las que destacaban las de Cuadrado por sanción y Mario Gómez por lesión (Rossi estaba en el banquillo recuperado), planteó un partido de control, dejando al equipo sin un nueve de referencia y juntando a muchos jugadores en el centro del campo. La porteria y la defensa fueron las de siempre. El centro del campo, formando un rombo, estaba compuesto por Pizarro, Aquilani, Valero e Ilicic, con Vargas y Joaquín en punta pero sin tener presencia en el área, Ilicic y Valero se turnaban como falso nueve. Quizá la Fiorentina notó la falta de un nueve de referencia.

Benítez por su parte no se comió mucho la cabeza para hacer el once que iba a sacar en el Olímpico. El esquema 4-2-3-1 que a tantos equipos ha llevado siempre le funciona, y no lo iba a cambiar hoy. Con Reina en la portería, el español tampoco cambió la defensa, pero vimos que Jorginho se asienta del todo en ese centro del campo junto a Inler. La línea de tres cuartos que tanto ha maravillado este año siguió funcionando. Insigne se ha hecho imprescindible junto Hamsik y Callejón. Higuaín no hizo muy buen partido pero dio la asistencia en el segundo gol a Insigne.

La Fiorentina no entró en el partido hasta la media hora

Comenzó el partido muy distinto a como se esperaba. La Fiorentina no se encontró cómoda en los primeros treinta minutos, donde el Napoli fue capaz de ponerse 2-0. Los hombres dirigidos por Montella se atascaban en el centro del campo, y los robos del Napoli creaban mucho peligro. En una de estas, Hamsik circuló con el balón desde el centro del campo hasta el área, y aprovechando un hueco en el repliegue de la Firoentina, le puso un balón preciso a Insigne que, con mucha clase, colocó el balón al palo largo de la portería defendida por Neto. La grada viola se quedaba muda ante las ofensivas napolitanas.



El segundo gol llegaría pocos minutos después. De nuevo el Napoli roba en 3/4, el repliegue de la Fiorentina falla e Higuaín, que recibe en la frontal, la pone al borde del área donde de nuevo Insigne no falla. Era el 2-0 antes de los veinte minutos. La Fiorentina empezó a despertar y llegaron las ocasiones. En una de estas, una genialidad de Ilicic transformada en un taconazo prodigioso, dejaba a Vargas solo ante Reina. El peruano definía sin complicaciones y ponía el 2-1.

Con el 2-1 parecía que la Fiorentina podría reaccionar, y lo hizo, dominó el resto del partido y consiguió que el Napoli no se acercara demasiado. Pero el gran problema que tuvo la viola fue a la hora de dar el último pase y definir. El conjunto de la Toscana se atascó en tres cuartos de campo. La viola llegaba bien al área contraria, pero a la hora de definir no era capaz de superar al Napoli. Se acumulaban muchos jugadores dentro del área -como veremos en la imagen- y hasta un jugador tan incisivo como Vargas acababa apareciendo por el centro para intentar avanzar. El Napoli acababa robando y creando peligro, sobre todo con Insigne. El joven italiano se ha hecho con la banda zurda del conjunto napolitano.


Dominio viola sin recompensa

Se llegaría con 2-1 al descanso, y el comienzo de la segunda mitad no fue diferente al final del primer tiempo. Dominio de la Fiorentina durante toda la segunda mitad, pero como hablabamos anteriormente, no eran capaces de definir. Pasaban los minutos y los de Montella no lograban el empate. Los aficionados de la viola se impacientaban, sobre todo con los repliegues de su equipo. La Fiorentina se empezaba a partir en dos y el Napoli, que esperaba pacientemente a un fallo de la Fiorentina, salía a la contra y casi siempre se encontraba en superioridad. Lo podemos ver en la siguiente imagen, el Napoli sale a la contra y se crea un tres para cuatro con un mayor número de jugadores del Napoli.


Llegábamos a los minutos finales y todo seguía igual. No se movía el marcador y ambos entrenadores movían el banquillo. Montella fue claro y conciso. Sacó al recuperado Rossi que no jugaba un partido desde enero, antes que a Matri o a Ryder Matos, un claro aviso para ambos, pero más para el milanista. Con Rossi, la Fiorentina buscaba más efectividad que no acabó encontrando, aunque en una de estas de las que te acabas arrepintiendo, Ilicic, a pase de Aquilani se plantó solo ante Reina y sin comprender cómo, el esloveno la enviaba lejos de la portería. La Fiorentina acababa de perder la última oportunidad de empatar el partido.

Con la expulsión de Mertens el Napoli se echó definitivamente atrás. Formó un claro 4-4-1 con Mertens y Callajón en las bandas, y Behrami junto a Jorginho en el centro del campo. La Fiorentina pasó a defensa de tres, y juntó otra línea de cuatro formada por Mati Fernández, Borja Valero, Vargas e Ilicic, y con Rossi y Matri en punta, pero los cambios no solucionaron el problema ofensivo de la viola. La defensa del Napoli supo tener paciencia y aguantó las ofensivas rivales, con oportunidades claras a la contra como en la que los de Benítez acabarían sentenciando. Sería en una jugada de fortuna, donde Callejón se llevaría el balón con suerte, y acabaría pasándosela a Mertens para que el belga hiciese el 3-1. Era el 92 y el partido llegaba a su fin.

Así acabaron ambos equipos el encuentro
De esta manera el Napoli se proclamaba campeón de la Coppa por quinta vez en su historia, una copa merecida por la paciencia con la que los de Benítez supieron leer el partido, con la contundencia atrás y sobre todo, con la efectividad arriba, con una línea de tres cuartos formada por Insigne, Hamsik y Callejón que es temible en todos los campos. Benitez ha confortado un equipo serio, que tiene sus fallos pero que los sabe solucionar, un equipo que tiene muy buena pinta para un futuro muy próximo, un equipo con la firma española de Rafa Benítez.

viernes, 11 de abril de 2014

Alcácer emerge en la épica

Las grandes obras del ser humano no solo vienen motivadas por la propia grandeza de estas, el momento en el que este instalada una sociedad determina el impacto de dicha obra. La ilusión, el esfuerzo y la concentración son claves para la consecución de esas cotas personales más altas. Dentro de todas las disciplinas, el deporte es una de las que más incentivan el trabajo en equipo y la política del esfuerzo. Romper un círculo vicioso negativo es provocar una explosión en la gente que te sigue. Significa quitarse un gran peso de encima, lo que posibilita ver las cosas de otro modo y ver recompensado un trabajo bien hecho. Ayer, el Valencia obró una proeza, una machada que activo una alegría dormida durante algunos años, desde que el club de la ciudad del Turia perdió a su última gran camada de grandes jugadores. Alcacer, Fede, Bernat y otros tantos más eran las esperanzas, ahora son el optimismo y la alegría.

Paco Alcácer marcó tres de los cinco goles de su equipo en el partido


Nos encuadramos en una temporada en la que el equipo marcha fuera de puestos europeos, con pocas opciones de clasificación en liga por su irregularidad en dicha competición. En la Copa del Rey el conjunto Che cayó ante el Atlético de Madrid, el defensor del título. Las esperanzas de la temporada residían en la Europa League, donde el equipo apenas había pasado apuros. Hace diez años el Valencia  fue campeón de liga de la Uefa, nada como revalidar el título europeo como homenaje a aquel equipo de Benítez. El Basilea  esperaba en cuartos con la ida en ST. Jakob Park. La primera parte en el partido de ida en Suiza fue un desastre, como así lo definió el central francés Mathieu. El equipo caía 2-0 al descanso, pero en la segunda parte la actitud y la reacción no faltarían. Lo que si se echaría de menos sería el gol. Se generaron ocasiones, pero el gol no llegó. Y con el equipo volcado, Stroker apuntilló a los españoles con el tercero en el tiempo de descuento. Un rotundo 3-0 que no se reflejaba en su totalidad al fútbol practicado.


Sin muchas razones, debido a su pobre empate a cero en el partido de liga de ese fin de semana, en la capital valenciana se fue instaurando un ambiente de remontada. Los medios locales incentivaban una utópica remontada de los suyos. La afición encontraba en esos titulares una venta de humo sin igual. Razones no faltaban para ese pesar. Por si fuera poco, sus dos delanteros se encontraban en una sequía de goles destacable. Alcácer no había marcado en sus últimos cinco encuentros. Vargas era más señalado por las claras ocasiones falladas en la ida y su rival liguero. La noche llegó y una estrella valenciana brillaría por encima de todos: Paco Alcácer. Mestalla respondió, tal vez contagiado por ese ambiente de remontada épica. El partido comenzó con un minuto de silencio previo al juvenil fallecido del Ontinyent.

El Valencia comenzó con una actitud irreprochable de querer ir a por el Basilea. Sin embargo, los suizos contaban con el positivo factor de poder permitirse fallos. Hasta dos, teniendo en cuenta el 3-0 de la ida. Javi Fuego, centrocampista durante toda su carrera futbolística, ejerció como central, al igual que contra el Valladolid. La baja de Senderos y un Ricardo Costa saliendo de lesión obligaron ese cambio táctico. La pareja del ex del Rayo Vallecano fue Mathieu, lo que desembocó en una buena de salida de balón por parte de los dos  y con metros por delante, ya que el Basilea esperaba recuperar y salir rápido. Desde el comienzo, la presión de los hombres de Pizzi sobre el jugador contrario con balón fue asfixiante, realizándola hasta con tres jugadores. Esa presión provocaba numerosas pérdidas de balón y robos del Valencia, desde ahí se parte para explicar su excesivo dominio del encuentro. Pero esa presión bien pudo significar el adiós. Un achique de espacios mal hecho, línea superada y llegada con superioridad que podía convertirse en gol. Afortunadamente para el equipo español, esa situación no se dio en todo el encuentro.  



Keita se hundía  bajo los centrales en repliegue. Lo mismo, pero al contrario hacía Parejo. El faro del Valencia buscaba el balón en posiciones defensivas, se movía con él buscando el envío adecuado, lo daba en largo con precisión y se incorporó al ataque desde la segunda línea. Su partido dista mucho de ese jugador recién llegada del Getafe que se ganó el odio de la afición. El centrocampista es un ejemplo más de como con esfuerzo se consigue un buen rendimiento, y ese rendimiento asegura cariño que desemboca en confianza. Seydou Keita robó muchos balones por medio del sacrificio. Ese sacrificio fue con el que se ganó el título de “niñita” de Pep. Su compromiso esta fuera de lugar. Los robos en el medio también fueron obra de un Javi Fuego que arriesgaba saliendo de la cueva, pero su condición ce centrocampista le ayudaba a realizarlos con una soltura inusual para un centra puro.

Pese a lo relatado anteriormente, en la primera media hora de encuentro el Valencia apenas creó ocasiones claras. El Basilea creaba pavor cuando se acercaba al área del Guaita y eso conllevó a una ligera desconfianza en la grada. La confianza se recuperaría con el primer gol de los Che. La presión colectiva provocó la rifa en largo de un balón, que lo acomodó perfecto Joao. El lateral portugués avanzó con él por el medio, donde se habían generado huecos por la posición en salida del rival. Esa concesión se fusionó con dos cosas: un envío preciso del lateral y un desmarque a la espalda del lateral por parte de Alcácer, aprovechando su posición adelantada ante la salida frustrada. El punta de Torrent acomodó el balón con el pecho y, sin dejarlo botar, definió al primero. Control y definición de delantero destacado.



Mestalla estalló, pero quería más. Joao lo volvió a ver primero. El lateral portugués se entendió perfectamente con Feghouli. Cuando el argelino se venía al medio, arrastraba al marcador dejando espacios por banda que eran aprovechados por las subidas de Joao. Cuando Feghouli se quedaba en la banda, Pereira se metía por el medio, como en el primer gol. Un buen balón en profundidad del luso a un buen desmarque del argelino fue aprovechado por Vargas. El chileno remató de cabeza contra el cuerpo de Sommer y el balón se marchó fuera. En el corner consecutivo, Edu Vargas ganó en el salto a Xhaka y a Schär y realizó un remate perfecto que se coló por la izquierda de Sommer. El balón describió una parábola perfecta. El chileno erró el primer remate, a priori más sencillo, y anotó el segundo, más difícil pero más épico para el momento. Así se llegaría al descanso. Con un Basilea pidiendo minutos para reestructurarse y con un Valencia llevado en volandas por su afición que olía sangre.

El Basilea salió de inicio con un 4-1-4-1, con Frei como mediocentro posicional y con Delgado como delantero titular. El buen rendimiento del delantero en la ida le proporcionó otra oportunidad en la vuelta. Sio esperaba en el banquillo, ya  que Delgado proporcionaba trabajo en presión. Desde el comienzo se pudo observar como Schär y Sauro se emparejaban con los dos nueves valencianistas. Schär fue una gran ayuda por su buena salida de balón, sin embargo sufrió mucho a la espalda, como así se reflejó en el primer gol del Valencia. Die, en repliegue, se colocó como interior. Su físico le permitía ser intenso en la presión y aportar una buena zancada a la hora de salir en velocidad. Degen fue ubicado en la izquierda para aprovechar los balones en velocidad. Los suizos fueron objeto de una gran presión, que les quitó ese colchón que tenían como resultado y despertó la voracidad de los dos nueves valencianistas tras algunas jornadas de sequía.

Parejo fue el faro del Valencia, el encargado de guiar el juego del equipo


Emergió Alcácer


La segunda parte comenzó y Murat Yakin dio muestras del temor que le influían Vargas y Alcácer con un cambio de sistema. Pasó a defender con tres centrales (Schär – Frei – Sauro) y con dos laterales largos. Esos laterales estuvieron muy ayudados por los hombres de banda: Marcelo Silva en la derecha y Die en la izquierda. Elneny y Delgado fueron los hombres del centro en el inicio y Degen paso a ser el punta. Como se podía intuir, Delgado sufría en esa posición centrada, por lo que su cambio no tardó en producirse. Entró Sio por el punta argentino. Con el cambio Degen pasó a la banda, su  posición más natural, y Die al medio, donde menos sufría. Conforme el partido  fue avanzando, Degen se retiró y entró Aliji. En la ida el joven suizo actuó de lateral izquierdo. Hoy actuaría por delante de Safari, ya que Degen estaba agotado y sufría para ayudar a su lateral.



El conjunto de Murat Yakin varió mucho si tenemos en cuenta su once inicial. No se le podrá tachar al turco de técnico inmóvil ante diferentes situaciones. En la segunda parte el equipo local lo intentó con numerosas balones provocados por una presión y agobio constante al rival. El Valencia encerró al Basilea en su propia área, creando peligro por los dos costados y desde el centro. El balón llegó a impactar hasta tres veces en el larguero, la última para hacer más espectacular su cabe el tremendo zapatazo de Alcácer desde la frontal. En una de las muchas faltas laterales, el balón le cayó a Vargas, que dicho sea de paso controló con el brazo. El chileno remató y Sommer volvió a salvar. El guardameta suizo salvó de nuevo a los suyos en un disparo desde la frontal de Alcácer, que tras el palmeo se marchó escupido por el larguero. Joao volvió a fabricar un gol con un envío diagonal preciso. Vargas se desmarcó arrastrando a dos marcadores y dejó el balón con el exterior en la frontal de forma acrobática. Paco llegó con fuerza y, con un zurdazo magistral, el balón acabó en la escuadra derecha de Sommer.

La obra, la proeza estaba fabricada; solo quedaba la guinda. Esta tardaría en llegar. Tras el tercer gol, el Valencia sosegó, se calmó; valorando que si encajaban uno, sería casi imposible marcar otros dos. La prórroga era el objetivo no deseado, ya que el Basilea estaba nervioso y sería en el tiempo prolongado, con más margen, donde se llevaría a cabo el arreón final. Al borde del minuto noventa, el tiempo se paró en el feudo valencianista. Parejo lanzó un preciso balón largo a la espalda de la defensa suiza, agotada y con dificultades para girarse. Alcácer hizo el desmarque y se encontró solo contra Sommer. Lo debió ver tan fácil, el objetivo en su mano, que el último control se le fue y el balón fue rechazado por Sommer. Posteriormente, el balón acabaría de nuevo en la madera para darle un mayor dramatismo a la cosa. El punta valenciano se marchó cabizbajo. Había fallado el gol de la victoria, sin embargo, también era el artífice principal de tal machada. Sus compañeros le consolaron y la prórroga comenzó.

Este gráfico no solo indica el gran número de robos del Valencia, también
que el lado de salida habitual del rival era la derecha. Ahí se ejerció
una presión con muchos hombres


El último empujón


La prórroga era el último intervalo de tiempo antes de la fatídica tanda de penaltis. El Valencia salió contagiado de ese ritmo algo más pausado con el que terminó la segunda parte. Sin embargo, una gran jugada de Bernat por la banda que acabó con un remate de Parejo y de nuevo una parada de Sommer hizo reaccionar a los Che. Jonas había salido en la segunda parte por Fede y Mathieu se había lesionado y había dejado su puesto a Costa. Tras la ocasión del Valencia, dos expulsiones le hicieron creer más que nunca. Marcelo Díaz cometió una estupidez (como ya pasara el año pasado ante el Zenit) que le costó la expulsión. El Basilea estaba con diez. Minutos después, un rifirrafe entre Vargas y Sauro acabó con amarilla para ambos. El Valencia cazó una contra, instantes después, y el central ex de Boca lo frenó con una falta de amarilla. Kasai no se lo pensó y expulsó al central. El Basilea estaba con nueve, en apenas diez minutos y el Valencia debía apretar más que nunca.



Los penaltis se convirtieron en objetivo prioritario para los suizos. El Valencia no especuló y fue a cuchillo a por el pase a semifinales. Piatti declinó los quince últimos minutos de encuentro. La entrada de un jugador eléctrico y fresco ante una defensa que por falta de efectivos dejaba muchos espacios fue muy bien vista por Pizzi. En una de esas Piatti recibió solo en la izquierda. Metió el sprint hasta la línea de fondo y puso el centro raso. Alcácer volvió a ganar la partida a la defensa con un gran desmarque al primer palo que combinó con un no menos buen remate entre las piernas de Sommer. La locura se desató en Mestalla. Un canterano había marcado un Hat – Trick en uno de los partidos más exigentes e importantes de la temporada. El de Torrent no se escondió y hasta Axel Torres desde la cabina de comentaristas expresó que es una posibilidad su selección para el Mundial de Brasil.




Había que defender, porque un gol del Basilea echaba por  tierra todo el trabajo anterior. No obstante, llegó el quinto de otro chaval de la casa que había cuajado un encuentro sensacional. Bernat sacó su definición de jugador atacante y batió por alto a Sommer, que pese a recibir cinco fue el más destacado de los suizos. El árbitro pito el final a los tres minutos, pero Mestalla estaba de fiesta desde el gol del lateral izquierdo. Hacía bastante tiempo que la afición valencianista no se encontraba con una noche mágica. Ayer se festejó el pase como si de un título se tratara. Muchos de ellos no solo celebraban el pase, se alegraban por el nacimiento del nuevo estandarte valenciano: Paco Alcácer.


Christian Sánchez de la Blanca Portillo |