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domingo, 22 de junio de 2014

Bosnia no hace goles y lo paga con la eliminación

Bosnia Herzegovina y Nigeria se jugaban la eliminación y las esperanzas del pase a octavos en un duelo directo. Safet Susic introdujo algunas variantes tácticas en su equipo, pese al  buen encuentro que realizó en la primera jornada contra Argentina. Kolasinac se quedó en el banquillo, por lo que el lateral izquierdo fue ocupado por Lulic. El jugador de la Lazio es un volante reconvertido a lateral, por lo que su frecuencia ofensiva pese a esa demarcación es notable. El doble pivote formado por Besic y Pjanic se rompió. El seleccionador bosnio dio entrada a Medunjanin en el puesto de Pjanic, por lo que disfrutaría de alguna libertad para incorporarse, mientras que Besic era el mediocentro más posicional de su equipo. Pjanic pasó a ser el enganche. A su lado encontrábamos a Misimovic, que teóricamente debía partir desde la banda, pero casi siempre se encuadraba en zonas interiores. Ese espacio en la banda era ocupado por Lulic como un carrilero de largo recorrido, por lo que los espacios en su espalda estaban asegurados.



Las Águilas Verdes no dejaron buenas sensaciones en su primer partido ante Irán, al que no pudo hacer daño por los pocos espacios que cedía. Bosnia iba a ser todo lo contrario: debía ganar y su gusto por el fútbol ofensivo le haría volcarse en ataque, lo que generaría unos grandes espacios a la espalda de su defensa muy aprovechables por la rapidez y potencia de los Musa, Emenike y Odemwingie. El delantero del Fenerbahçe olió peligro ahí y pronto comenzó a ser un verdadero quebradero de cabeza para Spahic y Asmir Begovic. Stephen Keshi dejó en el banquillo a Víctor Moses y dio entrada a Babatunde. La temporada del jugador del Liverpool no está siendo lo que esperaba: se marchó al equipo de Rodgers con la intención de tener minutos para llegar preparado a la cita mundialista y, en vez de eso, apenas tuvo sitio en el equipo y, tras ser titular en el primer encuentro contra Irán, ayer se quedó fuera del once titular.


El búfalo al espacio


Bosnia se hizo con el control de la posesión a los quince minutos de la primera parte y comenzó a llevar muchos hombres al ataque, entre ellos Senad Lulic. Los nervios o el excesivo número de pases horizontales en campo contrario provocaban muchas pérdidas que se convertían en contragolpes muy peligrosos. Una vez recuperado el balón, Mikel o Ambose eran los encargados de lanzar un balón largo a la espalda de Lulic. Allí casi siempre se escoraba Emenike y  Odemwingie se iba al medio para llegar a un teórico centro. La potencia del punta nigeriano hizo estragos en esa zona del campo. Spahic debía salir a encimarle y el equipo ya se encontraba en minoría y vulnerable a una posible llegada desde segunda línea. El central ex sevillista apenas pudo robarle un balón en carrera a Emenike, siempre salía perdiendo como si chocase contra una pared.

Mientras Nigeria hacía daño con velocidad atacando los espacios, Bosnia comenzaba a encontrar a Dzeko arriba. El delantero del City se movía por todo el flanco de ataque y se generaba espacios para poder probar a Enyeama. El problema para Bosnia fue el escaso acierto de cara a puerta de Dzeko. Generaba y generaba, pero no lograba finalizar con acierto y cuando lo conseguía, le anulaban injustamente el gol. Fue en una salida por el carril central y un gran pase al espacio de Misimovic. Edin se plantó frente a Enyeama y definió bien, pero el línea levantó la bandera y el gol no subió al marcador. Poco después de esa jugada. Emenike volvió a encontrar espacios a la espalda de Lulic. El punta dejó atrás a Spahic con una potencia de zancada portentosa y puso un centro raso a la llegada de Odemwingie desde atrás. El punta del Stoke definió bien y anotó el primer gol del encuentro a su compañero de equipo Begovic.

La consecución de las dos jugadas desgraciadas para el conjunto balcánico provocaron un bajón grave en su juego. Ya era una peor Bosnia que ante Argentina (posiblemente por los nervios de una posible eliminación) y después del gol nigeriano poco daño volvió a hacer en la primera parte. Susic remodeló al equipo antes de los veinte primeros minutos de la primera parte realizando los tres cambios. Hajrovic, Lulic y Medunjanin se marcharon para dejar su sitio a Ibisevic, Salihovic y Susic respectivamente. La acumulación de dos referencias arriba se traducía en un cambio a un estilo más directo que asociativo. El objetivo era encontrar tanto a Ibisevic como a Dzeko dentro del área mediante centros directos. La defensa de Nigeria se metió muy atrás y ahí es donde se hicieron grandes las figuras de Omeruo y Enyeama.

Zonas de influencia de Emenike

Pases de Emenike en todo el encuentro

Seguros en defensa


El defensor central complico, algo más si cabe, el partido de Dzeko. Era la sombra del bosnio dentro del área y, cuando recibía fuera de esta, salía de zona para anticiparse con un porcentaje de éxito muy elevado. Omeruo era una mochila a la espalda del punta del City que le impedía girarse con facilidad. Aun así, al final del encuentro disfrutó de algunas ocasiones claras, pero en la portería estaba el mejor portero africano y de la liga francesa: Enyeama. Salvó algunas ocasiones en la primera mitad bastante claras, pero su actuación final estuvo a nivel de las consecuencias que hubiera podido tener si hubiera encajado un gol. En los segundos finales, Dzeko recibió un centro que fue capaz de embolsar. Hizo gala de un giro espectacular y le pegó de primeras con la zurda. Los reflejos del portero africano entraron en juego y mandaron el balón al palo derecho. Esa era la última esperanza de Bosnia en el mundial y se esfumó escupida por los pies de Enyeama y por el palo.


Bosnia queda eliminada de su primer campeonato del mundo a primeras de cambio pese a que se esperaba que tuviera un papel más destacado. No se puede catalogar de una de las decepciones del campeonato al tratarse de la primera edición que disputa, pero bien es cierto que se esperaba que compitiera con Argentina por las plazas que otorgan el pase a octavos de final. Nigeria, con esta victoria, acumula cuatro puntos y se la jugará frente a Argentina en la última jornada.


Christian Sánchez de la Blanca Portillo 

martes, 6 de mayo de 2014

Once de la jornada internacional 3-4 mayo

Cada vez queda menos para el Mundial. Un partido menos, una jornada menos, y nos quedan pocos onces de la jornada, pero como cada martes, aquí tenéis un nuevo once que hemos confeccionado a base de los análisis de los partidos. Como siempre hemos sido totalmente parciales a la hora de elegir los mejores. Éste es el once.

footballuser.com
Todos los onces de la jornada hasta ahora aquí

viernes, 28 de marzo de 2014

Cambiando la historia de Manchester



El United volvió a hacer el ridículo esta temporada. Los de Moyes cayeron derrotados en casa por un abultado 0-3 en el derbi contra el City, el histórico segundo equipo de la ciudad de Manchester. Y parece que, con este resultado, los sky blues arrollaran estrepitosamente a los red devils, pero esto no fue así. El partido estuvo bastante igualado en algunos tramos del partido, pero un tempranero gol del City, la desorganización en el medio del United y la buena presión celeste acabó dejando este desenlace y la abultada victoria visitante, quizá excesiva ventaja. La historia ha cambiado, y ahora es el eterno segundón el que domina en la gran ciudad de Manchester y en toda Inglaterra.

Teóricos onces del partido.



Las alineaciones iniciales no plantearon, a priori, demasiados cambios. Los dos equipos salieron con sus mejores jugadores, pero lo que quizás más sorprendió fueron las posiciones de los centrocampistas del United. Por delante de una pareja de centrales que se viene repitiendo bastante los últimos partidos, Jones y Ferdinand, aparecían tres jugadores que perfectamente podían jugar de pivotes. Estos fueron Carrick, Cleverley y Fellaini. De estos tres, fue Carrick quien actuó en una posición más atrasada y cubrió las espaldas de sus compañeros. Mientras tanto, Fellaini y Cleverley se mostraban bastante ofensivos y se colocaban casi de extremo izquierdo y derecho respectivamente en ataque. 

Muchos movimientos en ataque del United. Algo desorganizados.










Por otra parte, en la salida de balón, Carrick se colocaba entre los centrales, los laterales subían un poco y Fellaini o Mata bajaban para apoyar. Al principio del partido, el español era quien bajaba más a recibir para sacar el balón e ir al ataque posteriormente, pero a medida que pasaron los minutos fue el belga quien bajó más y el ex del Chelsea se quedó arriba esperando la llegada de la pelota a su posición. Mientras tanto, Cleverley estuvo muy desaparecido en este aspecto y actuó demasiado descolgado.



Esto funcionó en algunos momentos del partido, pero generalmente fue el City quien dominó en el centro del campo gracias a los cinco jugadores que planteó en esa zona. A diferencia de la mayoría de partidos, en los que juega con un 4-2-2-2, en el derbi Pellegrini planteó un 4-2-3-1 para tener más superioridad en el medio y controlar algo más el partido, tanto en la posesión como también en la presión. Y esta presión fue lo que cambió el partido inesperadamente en el primer minuto de partido. Los citizens quisieron empezar a meter miedo a sus rivales y desde el principio salieron muy fuertes. Después del saque inicial, buscaron la velocidad de Navas y llegaron con muchos hombres en campo rival. La agresividad del equipo les permitió meter a los defensas en su área y presionarlos. Estos movimientos en ataque después de buscar al extremo español acabaron con el gol de Dzeko, que marcó a portería vacía aprovechando un disparo de Nasri que se estrelló contra el palo. Esto se repitió durante todo el partido: el juego citizen transcurrió principalmente por banda izquierda, donde apareció Nasri apoyado por Silva, Touré y Clichy, y ahí juntaron muchos defensores rivales -de ahí que Carrick cayera más a esa banda, como vemos en sus zonas de juego- que dejaban algo más vacía la banda derecha de Navas, que estuvo muy solo y aprovechó bastante el espacio para dar profundidad al equipo.

La presión asfixiante del City funcionó a la perfección.
Silva adelantó la posición, los laterales estuvieron cubiertos
y el medio del campo fue cubierto por Touré y Fernandinho.


En la segunda parte, el Manchester United cambió un poco su formación. Fue un cambio algo raro que se hizo al descanso: entró Kagawa por Cleverley. El japonés se situó en el medio, mientras que el inglés había aparecido más por banda derecha. El ataque del United quedó desequilibrado, pues juntaron demasiados hombres en banda izquierda y quedó vacía la derecha, donde Kagawa se internaba mucho y no bastaban las subidas de Rafael. Además, Rooney se intercambió la posición con Mata -que estuvo muy desaparecido y aún no ha demostrado porqué se le fichó- constantemente, por lo que el español estuvo de delantero centro acompañando a Welbeck y Rooney se situó por detrás de ellos dos en la posición de mediapunta. Por otra parte, Fellaini estuvo muy libre y dejó solo a Carrick, lo que quitó solidez a la defensa devil. Esto se vio en parte en el segundo gol visitante, cuando Dzeko hizo el segundo gracias a la pasividad de la defensa en un córner, en el que pudo entrar desde segunda línea con facilidad y rematar con una volea al fondo de la red.




Moyes se dio cuenta del error y puso a Valencia de extremo derecho en lugar de Fellaini, por lo que el equipo volvió a cambiar de formación y jugó con un 4-1-3-2 después del cambio. Con Carrick siguiendo como único pivote, por delante aparecieron Kagawa y Mata como media puntas y arriba Rooney -que como ya hemos dicho jugó gran parte de la segunda mitad en la posición de Mata- y Welbeck, que cayó bastante a banda izquierda, que estaba bastante vacía al no haber ningún extremo por ese costado.

El City hizo una sustitución inmediatamente que también cambió todo el escenario del partido. Ingresó Javi García en el puesto de Navas; aparentemente, era un cambio defensivo, pero los jugadores se volvieron a colocar en diferentes posiciones para dar lugar al español: se seguía jugando con un 4-2-3-1, pero para que el ex del Benfica pudiera entrar, se le puso en el doble pivote, adelantando la posición a Yaya Touré y poniendo a Silva partiendo desde la derecha. Con este cambio, se perdía velocidad por banda, pero el objetivo era hacer daño a Carrick por el medio y dar libertad a Touré para que llegara.

El cambio funcionó, y Touré cerró el marcador con un gran gol, gracias, en parte, a aquella libertad que se le había dado. Poco más había dejado el partido antes. Cambios de jugador por jugador en los dos equipos y el desconcierto del United, del que ya hemos hablado, que en lugar de volver loca a la defensa rival, hizo que sus propios jugadores se perdieran por el campo más de la cuenta. Realmente, ¿sabe Moyes lo que está haciendo con el equipo?

Con esta victoria, el City certifica su presentación como el gran aspirante a conseguir la Premier, que estará más igualada que nunca. Si ganan todos los partidos que tienen pendientes, se colocarán líderes a tres puntos del segundo, el Chelsea, por lo que obtendrían un buen colchón. Por otra parte, el United ve cada vez más lejos clasificarse para Europa, y solo un milagro podría hacer que llegaran a la segunda competición internacional del viejo continente, la Europa League. Quién te ha visto y quién te ve.