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sábado, 17 de mayo de 2014

El Sevilla alcanza la gloria y alarga la maldición benfiquista


Corría el año 1962 y un hombre llamado Béla Guttmann decía enfadado que el Benfica no ganaría otro título europeo en 100 años sin él en el cargo. Aquel hombre había sido y aún es el entrenador más exitoso de la historia de cualquier club portugués, y en un intento de conseguir un aumento de sueldo, obtuvo el despido immediato. Por aquel entonces, sus palabras enrabietadas no fueron tomadas en serio, pero 52 años después de aquella escena, y tras haber perdido hasta ocho finales en competiciones continentales, cualquier aficionado recuerda el nombre de un señor que, un día, decidió decir unas palabras que han quedado para la posteridad en las mentes de todos los benfiquistas. Y también, por qué no decirlo, de un Sevilla que puso la guinda a la temporada ganando la Europa League a los maldecidos, y que supo aprovechar al máximo sus posibilidades para alzarse con el trofeo, como ya hizo en anteriores eliminatorias en las que remontó contra Betis, Porto o Valencia, cuando, algo guiados por la suerte, obraron el milagro y se plantaron a Turín para alcanzar la gloria por tercera vez en su historia, juntándose así con los más grandes clubes de la historia del fútbol del viejo continente.


Onces del encuentro

Pero el Sevilla no lo tuvo fácil, ni muchísimo menos. Delante tenía un gran equipo que, pese a llegar mermado por las bajas, partía para muchos como favorito para ganar la gran final. De hecho, fueron ellos quienes dominaron el partido más tiempo. El planteamiento de Jorge Jesús era bueno: formados en un 4-2-3-1 algo peculiar, intentaron presionar arriba para dificultar una salida de balón en la que Rakitic no tuvo demasiada participación debido a su avanzada posición en el campo e intentar robar rápido arriba para llegar con bastantes hombres al área contraria. Por ello, asentaron las bases en un improvisado doble pivote formado por Rúben Amorim y  André Gomes, que intentaba suplir la baja de Enzo Pérez y donde el primero se mostraba más reservado y se metía entre los centrales para la salida de balón y el segundo se liberaba mucho más en ataque y subía con bastante frecuencia. En ambas bandas, aparecieron Gaitán y Sulejmani en detrimento de Markovic, que fue expulsado en la vuelta de las semifinales ante la Juventus. En este caso, ambos jugadores hicieron trabajo de presión sin balón y profundidad en ataque, por lo que se les pidió dominar toda su zona.  En el centro de la ofensiva, aparecían como nos tienen habituados Lima y Rodrigo. El español se situó por detrás del brasileño, intentando crear espacio en la zona de tres cuartos, pero se vieron bastante anulados por parte de los centrales sevillistas, quienes estuvieron muy bien ordenados y atentos, y no dejaron espacios a los jugadores de ataque benfiquistas.

Ambos equipos cuando el Sevilla jugaba en posiciones atrasadas. Ésta era la tónica del partido.























Más avanzados, aparecían dos jugadores más destructivos que constructivos, como son Carriço y M’Bia, lo que provocó bastantes dificultades en la salida y un rol mucho más box to box de Rakitic, lo que le desgastó bastante, aunque ciertamente no tuvo una actuación demasiado destacada. En bandas, buscaron la velocidad con Reyes y Vitolo para salir peligrosamente en contras y atacar a los laterales, que eran bastante ofensivos, y arriba estuvo, como de costumbre, Carlos Bacca. 

Una de las cosas buenas qué sacar de tener a Rakitic tan arriba fue el peligro que generó buscando el espacio a la espalda de dos mediocentros que no supieron cerrar bien las líneas. Incluso tuvo que aprovecharlo más el croata.

Pero la posesión del partido y específicamente durante la primera parte no estuvo tan desigualada. De hecho, las estadísticas nos indican que los portugueses tuvieron el balón solo en el 52% de los minutos jugados, lo que puede sorprender, pero lo cierto es que las águilas rojas tuvieron más ideas con la pelota controlada que los nervionenses, y supieron llevar la iniciativa bastante bien para incomodar con asiduidad a la defensa rival. Ahí estuvo espléndido Nico Pareja. El que para mí fue el mejor jugador del partido consiguió anular la peligrosa dupla que formaron los dos Rodrigos, ya fuese yendo al corte o esperando a que se superasen todas las líneas para quedarse como último hombre y salir entonces al cruce. En ambos casos, se compenetró a la perfección con Fazio, y ambos pudieron repeler muchas de las aproximaciones de los jugadores encarnados a la portería de Beto, cosa que aupó a sus compañeros para coger confianza de cara a lo que vino de partido. 

En todo caso, lo que se le recriminó a los blanquirrojos durante el partido fue su planitud a la hora de jugar el balón. A la hora de tener el control, solo manejaron el esférico los dos centrales, muy horizontalmente, hasta que encontraban un espacio -siempre por delante de los mediocentros, es decir, que se saltaban algunas líneas- para enviar un balón allí. Pero era entonces cuando los contrincantes robaban rápido y salían a la contra con muchos hombres, buscando los espacios a la espalda de la defensa andaluza.


Los gráficos nos muestran que el Benfica tuvo mucha más
participación en área contraria que el Sevilla.

Al principio de la segunda parte, el partido siguió igual, o incluso se decantó aún más hacia el bando benfiquista. Los lisboetas tuvieron un par de ocasiones muy claras en los primeros cinco minutos, que de no ser otra vez del buen cierre de espacios de Pareja, hubieran cambiado el transcurso del encuentro. Pero no lo hicieron, y después de desviar las ofensivas del rival, el Sevilla se creció y se proyectó más valiente hacia la portería contraria. Lo consiguieron alguna vez, pero en ninguna de ellas estuvieron lo suficientemente acertados como para inquietar excesivamente a Oblak, y el resultado no se movió.

El Benfica robó mucho y en campo contrario, lo que les permitió
salir a la contra con peligro y pillar desprevenida a la defensa del Sevilla.


Tampoco lo hizo demasiado el banquillo: en los segundos 45 minutos, solo ingresó al campo Marko Marin, quien tuvo una actuación testimonial, ya que tan solo jugó 26 minutos, pues fue cambiado antes de que acabase la primera mitad de la prórroga. Pero en estos instantes con el alemán en el campo, vimos algo bastante destacable: se colocó como mediapunta, igual que Rakitic, y dejó el extremo izquierdo, que hasta entonces ocupaba Reyes, vacío. Lo que buscó Emery con esto fue encontrar superioridad en el centro del ataque, para después buscar la banda derecha, donde estaba un Vitolo que se sacrificó mucho durante todo el enfrentamiento. Otra opción fue dejar la banda izquierda solitaria para después atacarla con alguien del medio y crear equilibrio en ataque, desconcertando a la defensa rival.

Una de las claves del Sevilla con Marin fue ésta. No le gustó a Emery, y volvió a cambiar. 

La táctica no convenció a Unai y volvió a sacar a Marin. En su lugar entró Gameiro, lo que provocó un cambio en la formación: el equipo pasó de formar un 4-2-3-1 con el inciso que comentábamos antes a colocarse en un 4-2-2-2 bastante claro. Escoltando a dos puntas como Bacca y el francés, estaban Vitolo y Rakitic, que cayó un poco a banda, para después internarse desde allí y volver a buscar la espalda de los medios.

Exactamente lo mismo hizo el Benfica: entró un delantero centro como Cardozo en lugar de Siqueira, que estaba actuando como lateral izquierdo. Esto hizo que Maxi Pereira volviera a retrasar su posición, que Rodrigo cayera a banda izquierda y que se pasara a jugar con dos referencias: Lima y Cardozo, quedando así un 4-2-2-2, en el que posteriormente apareció Cavaleiro en lugar de Nico Gaitán para crear más desequilibrio en los últimos metros, lo que intentó contrastar el Sevilla colocando un doble lateral, como ya había hecho su contrincante en la primera mitad, ya que Vitolo se fue del campo para dar entrada a Diogo Figueiras, que muchas veces forma parte de la línea defensiva. Pero desde mi punto de vista, Jorge Jesús erró en el cambio, ya que fue 2 minutos antes de los penaltis, y Nico Gaitán es un seguro desde los once metros. En todo caso, al final, los dos equipos parecían dar por válida la tanda de penaltis, al igual que habían hecho al final de los 90 minutos, cuando ninguno de los dos quiso arriesgar y los dos entrenadores pensaban ya en la prórroga.

Así acabaron el partido ambos conjuntos.

Y se llegó a los penaltis. El partido acabó en penaltis, lo que para muchos es una lotería, pero en lo que juegan muchos factores. Y la tanda acabó como todos sabemos: Beto paró dos veces y volvió a ser decisivo para su equipo. Ningún jugador sevillista falló en su deber y acabaron extasiados de alegría. Se habían convertido en campeones. Habían obrado algo inesperado cuando se clasificaron como octavos para una competición que parecía entonces muy difícil. Tocaban la gloria. Otra vez. Y desde quién sabe dónde, un hombre llamado Béla sonreía y pensaba que esto, con él, no pasaba.

viernes, 2 de mayo de 2014

A Turin por el Turia



El Valencia lo hizo (casi) todo bien para poder pasar a la final en Turín. Tras una extraordinaria primera parte en la que en 28 minutos ya había logrado lo más difícil, empatar la eliminatoria con goles de Feghouli y Beto en propia puerta, y conseguir superarla con un gol de Mathieu a la salida de un córner, llegó el momento culmen del sevillismo, ese momento en el que en las películas para nuestro actor se para el tiempo y llega a escuchar el silencio, ese momento en el que Stephane Mbia logró marcar un testarazo que bien vale un pase a la final de la UEFA Europa League. Mbia saltó para llevar a su equipo a la final y de paso tocar el cielo de Valencia.

PIZZI VOLVIÓ A ACERTAR EN SU PLANTEAMIENTO

El entrenador argentino introdujo variantes obligadas debido a la sanción de Paco Alcacer, teniendo que apostar por un 4-4-2 con Jonas y Vargas como puntas móviles para así volver loca a la defensa del Sevilla. Keita obtuvo un rol fundamenta también a la hora de fijar a Mbia (mediocentro con más llegada del doble pivote de Emery) y así dificultar la salida de balón tanto por interior como por las bandas, esto llevó a un acusado abuso del pelotazo que llevó a la nada más absoluta al equipo visitante y a la máxima efectividad de los de Pizzi que transformaron dos de tres ocasiones que tuvieron en la primera mitad. Por la parte de Parejo, aportó una magnífica distribución de pelota y no se arrugó a la hora de mostrar sus facultades defensivas; en él residió quizás el desequilibrio hacia la parte sevillista de la eliminatoria, pues a partir de su cambio el equipo de Nervión comenzó a tener más la pelota y por tanto a crear algo de más sensación de peligro.

Onces del encuentro
El Sevilla defendía en campo propio, y para nada esto dificultaba la salida de balón de los laterales chés, que predominantemente buscaban centros a la cabeza de los dos arietes, teniendo como gran ejemplo el gol en propia puerta de Beto, que llegó tras un centro de Bernat que golpeó en el larguero y el portugués la introdujo en la portería.

Con las bandas para los laterales, Pizzi decidió hiperpoblar el juego interior, metiendo y dándole libertad a los dos hombres de banda, Pablo Piatti y Soufiane Feghouli, para así desbordar en trabajo al pivote sevillista y crear así superioridad numérica por los costados. Así llegó el primero de los goles valencianistas, con una gran pared entre Vargas y Feghouli que este último se encargó de transformar con cierta fortuna al golpear en un contrario. El gol de Mathieu llegó tras un córner en el francés logró adelantarse a la zaga visitante y hacer el gol a quemarropa. 




EMERY ESPECULÓ Y SE EQUIVOCÓ


El Sevilla salió con su once de gala y con el planteamiento esperado, defensa en campo propio para la posterior contra rápida, balones largos o suerte en alguna jugada a balón parado. El conjunto sevillano cedió en su totalidad el balón a los de Juan Antonio Pizzi, y solo se dedicaban a vascular para poder esperar algún fallo de los de Mestalla, pero no fue así. El equipo rojo se equivocó, puesto que en apenas diez minutos los centrales locales ya habían aprendido como acabar con aquel tipo de juego directo, y además los locales no perdieron ni un solo balón en su propio campo.

Navarro fue titular en detrimento del ofensivo Alberto Moreno, puesto que parecía preveer Emery que por ahí vendrían sus males de cabeza, en este caso con el nombre de Feghouli y de Joao Pereira, puesto que Reyes pasado un tiempo no podía llevar los compases defensivos. Por la otra banda también generó peligro el Valencia, con Bernat y en menor medida con Piatti, pero Vitolo y Coke supieron en gran parte del partido tapar los espacios para que estos buscaran a Parejo o Keita en el centro.

Cabe destacar el doble agujero generado entre la delantera y el doble pivote (el más grande de los dos agujeros), y por otra parte entre el doble pivote y la defensa (que se solucionó con el paso del tiempo), este último agujero llevó a que se generara la ocasión del primer gol valencianista. El Sevilla tuvo una ocasión que pudo cambiar el devenir del partido, un paradón de Diego Alves a Reyes que tras pase de Bacca de tacón se dormía en los laureles a la hora de definir. El Sevilla no presionó, el Sevilla ni atacaba ni defendía.

FINAL AGÓNICO

Emery no sabía que hacer, y la afición sevillista se extrañó al ver los cambios improductivos que hacía: Gameiro por Bacca, Marin por Reyes y Alberto Moreno por Navarro. Todos esos cambios eran jugadores de la misma posición para renovar y darle aire al equipo por el lado en el que más se estaba sufriendo y así también aprovechar para darle algo más de ofensivo al equipo.

Así terminaron ambos conjuntos el encuentro

Parecían cambios calificables como tontos, pero parecían surtir efecto. Alberto Moreno sirvió para empujar desde atrás al equipo (de sus botas nació el famoso saque de banda) y añadirle un plus de ataque a su equipo aprovechando junto al canario Vitolo los constantes huecos surgidos de la subida de Joao Pereira; Marin jugó por dentro para asociarse con Vitolo y Rakitic; Gameiro se aprovechó de los movimientos de estos últimos pudiendo llegar a meter en una ocasión. 

A que el conjunto blanquirrojo atacara y tuviera la pelota más contribuyeron los cambios de Pizzi con Barragan por Jonas para cerrar la banda de Alberto Moreno, y Javi Fuego por Parejo para contener el juego interior generado por Vitolo, Rakitic y Marin, perdiendo así un distribuidor que estaba haciendo hasta el momento un gran partido en su faceta defensiva.

Llegó el minuto 90 y tras ingentes pérdidas de tiempos con lesiones y varios balones en el terreno de juego, el árbitro añadió cinco minutos de los cuales el cuarto iba a ser el fatídico para los valencianistas y el maravilloso para los sevillistas, con un saque de banda de Coke que prolongado por Fede Fazio logró rematar como si de un martillo se tratase su cabeza Stephane Mbia. Gran eliminatoria la que nos han brindado ambos equipos y como diría Boskov "fútbol es fútbol". Ahora le espera al Sevilla en la final a un Benfica con grandes posibilidades de conseguir el póker de títulos, sin Markovic, Enzo Pérez ni Salvio, y con la maldición de Bela Guttmann

viernes, 25 de abril de 2014

El Sevilla toma ventaja



Gran partido de UEFA Europa League el vivido en el Ramón Sánchez Pizjuán, con dos equipos españoles que ofrecieron un grato espectáculo para cualquier futbolero. Nos encontramos un Sevilla cauto al que le costó tener el balón en los primeros treinta minutos, tomando el control cuando Rakitic se acercó al doble pivote; por otro lado vimos a un Valencia intenso en los primeros treinta minutos, con ganas de tener el balón y con pocas ocasiones (una de Paco Alcacer), aunque se desató en la segunda mitad y quizás mereció un gol.

EL AUTOMECANISMO VALENCIANISTA


El Valencia mostró un mecanismo muy inteligente y a la par difícil de dar continuidad durante todo el partido por el gran desgaste que esta hacía suponer. El Sevilla implantó un 4-2-3-1 con un doble pivote formado por Mbia y Carriço, jugadores a los que le cuesta sacar mucho la pelota, convirtiéndose por ello esencial las bandas. 

Paco Alcacer y Vargas (primera línea de presión che) hacían que el mediocentro sevillista estuviera muy lejos de Rakitic para que estuvieran pendientes de ellos, dificultando así el hecho de sacar el balón jugado por parte de los de Emery. Ese retraso del mediocentro hacía que los interiores rojiblancos se introducieran en la zona interior para poder conectar así de manera algo más óptima con el creativo Ivan Rakitic, pero no fue así, puesto que al retrasarse la línea de delanteros valencianista también se retrasó el mediocentro (Keita y Parejo), dejando así inactivos no solo a Rakitic, sino por ende a Bacca.

El ataque del Sevilla se basaba únicamente en ponerle centros a Bacca, neutralizados por Mathieu, al igual que el ataque del equipo del levante español, pero con Fazio neutralizando todos los balones a Vargas y Alcacer.

Onces del encuentro

EMERY RECTIFICÓ Y LE SALIÓ A LA PERFECCIÓN


Emery cambió la táctica para ceder el balón a los de Pizzi y jugar bastante replegados, defendiendo en su propio campo. El Valencia así consiguió tomar oxígeno y mover la pelota de un lado a otro, teniendo como protagonistas a los laterales (Joao y Bernat), a los que cuando les llegaba el balón se les complicaba atacar, puesto que Vitolo y Reyes ejercían una gran presión en esa zona. El Valencia no atacaba, pero tampoco atacaba el Sevilla, y se antojaba decisiva la efectividad.

Ante la negativa de ataque de los laterales chés, los jugadores de ataque sevillista se reactivaron (con un gran Vitolo) y hacían combinaciones rápidas a la contra que siempre terminaba en ocasión clara de gol. El Sevilla se iba asentando en el partido, y Keita y Parejo perdían el protagonismo que habían tenido unos minutos antes.

Con grandes transiciones, llegó el gol del Sevilla en fuera de juego, un gol de Mbia que está cuajando unos últimos partidos. Tres minutos más tarde, el partido se le ponía de cara aún mas a los locales con un golazo de Bacca salido de una gran pared con el canario Machín. Tuvo unas cuantas ocasiones de gol a balón parado el argentino Fede Fazio que no se llegaron a concretar.

GAYÁ CAMBIA EL PESO DEL PARTIDO


Con el cambio de Gayá por Bernat, el cansancio de Reyes y el poco peso defensivo de un Diogo que tuvo que verse asistido en todo momento por un gran Pareja, el equipo de Pizzi se volcó en la banda izquierda, generando así ocasiones de gol de Jonas o Vargas en dos ocasiones (una de ellas al larguero).

Paco Alcacer no terminó de entrar en el partido, y terminó el Valencia acosando al Sevilla. Así mismo estuvo cerca de cerrar prácticamente la eliminatoria en el último minuto, en una jugada a balón parado que remató Iborra y que estuvo cerca de terminar en gol.

A pesar del 2-0, relativa ventaja para el Sevilla FC de cara a la vuelta aunque no está nada perdido por el Valencia. Nos espera un Mestalla motivador para un Valencia que se juega la temporada y un Sevilla que está cerca de certificar una gran campaña. Emoción a flor de piel para el partido de este jueves, aunque ambos tienen dos citas bastante importantes, el Valencia se la jugará contra el líder de la liga que viene con una gran inercia ganadora y el Sevilla se jugará entrar en Champions League ante un Athletic complicado de ganar en su campo.

viernes, 11 de abril de 2014

Alcácer emerge en la épica

Las grandes obras del ser humano no solo vienen motivadas por la propia grandeza de estas, el momento en el que este instalada una sociedad determina el impacto de dicha obra. La ilusión, el esfuerzo y la concentración son claves para la consecución de esas cotas personales más altas. Dentro de todas las disciplinas, el deporte es una de las que más incentivan el trabajo en equipo y la política del esfuerzo. Romper un círculo vicioso negativo es provocar una explosión en la gente que te sigue. Significa quitarse un gran peso de encima, lo que posibilita ver las cosas de otro modo y ver recompensado un trabajo bien hecho. Ayer, el Valencia obró una proeza, una machada que activo una alegría dormida durante algunos años, desde que el club de la ciudad del Turia perdió a su última gran camada de grandes jugadores. Alcacer, Fede, Bernat y otros tantos más eran las esperanzas, ahora son el optimismo y la alegría.

Paco Alcácer marcó tres de los cinco goles de su equipo en el partido


Nos encuadramos en una temporada en la que el equipo marcha fuera de puestos europeos, con pocas opciones de clasificación en liga por su irregularidad en dicha competición. En la Copa del Rey el conjunto Che cayó ante el Atlético de Madrid, el defensor del título. Las esperanzas de la temporada residían en la Europa League, donde el equipo apenas había pasado apuros. Hace diez años el Valencia  fue campeón de liga de la Uefa, nada como revalidar el título europeo como homenaje a aquel equipo de Benítez. El Basilea  esperaba en cuartos con la ida en ST. Jakob Park. La primera parte en el partido de ida en Suiza fue un desastre, como así lo definió el central francés Mathieu. El equipo caía 2-0 al descanso, pero en la segunda parte la actitud y la reacción no faltarían. Lo que si se echaría de menos sería el gol. Se generaron ocasiones, pero el gol no llegó. Y con el equipo volcado, Stroker apuntilló a los españoles con el tercero en el tiempo de descuento. Un rotundo 3-0 que no se reflejaba en su totalidad al fútbol practicado.


Sin muchas razones, debido a su pobre empate a cero en el partido de liga de ese fin de semana, en la capital valenciana se fue instaurando un ambiente de remontada. Los medios locales incentivaban una utópica remontada de los suyos. La afición encontraba en esos titulares una venta de humo sin igual. Razones no faltaban para ese pesar. Por si fuera poco, sus dos delanteros se encontraban en una sequía de goles destacable. Alcácer no había marcado en sus últimos cinco encuentros. Vargas era más señalado por las claras ocasiones falladas en la ida y su rival liguero. La noche llegó y una estrella valenciana brillaría por encima de todos: Paco Alcácer. Mestalla respondió, tal vez contagiado por ese ambiente de remontada épica. El partido comenzó con un minuto de silencio previo al juvenil fallecido del Ontinyent.

El Valencia comenzó con una actitud irreprochable de querer ir a por el Basilea. Sin embargo, los suizos contaban con el positivo factor de poder permitirse fallos. Hasta dos, teniendo en cuenta el 3-0 de la ida. Javi Fuego, centrocampista durante toda su carrera futbolística, ejerció como central, al igual que contra el Valladolid. La baja de Senderos y un Ricardo Costa saliendo de lesión obligaron ese cambio táctico. La pareja del ex del Rayo Vallecano fue Mathieu, lo que desembocó en una buena de salida de balón por parte de los dos  y con metros por delante, ya que el Basilea esperaba recuperar y salir rápido. Desde el comienzo, la presión de los hombres de Pizzi sobre el jugador contrario con balón fue asfixiante, realizándola hasta con tres jugadores. Esa presión provocaba numerosas pérdidas de balón y robos del Valencia, desde ahí se parte para explicar su excesivo dominio del encuentro. Pero esa presión bien pudo significar el adiós. Un achique de espacios mal hecho, línea superada y llegada con superioridad que podía convertirse en gol. Afortunadamente para el equipo español, esa situación no se dio en todo el encuentro.  



Keita se hundía  bajo los centrales en repliegue. Lo mismo, pero al contrario hacía Parejo. El faro del Valencia buscaba el balón en posiciones defensivas, se movía con él buscando el envío adecuado, lo daba en largo con precisión y se incorporó al ataque desde la segunda línea. Su partido dista mucho de ese jugador recién llegada del Getafe que se ganó el odio de la afición. El centrocampista es un ejemplo más de como con esfuerzo se consigue un buen rendimiento, y ese rendimiento asegura cariño que desemboca en confianza. Seydou Keita robó muchos balones por medio del sacrificio. Ese sacrificio fue con el que se ganó el título de “niñita” de Pep. Su compromiso esta fuera de lugar. Los robos en el medio también fueron obra de un Javi Fuego que arriesgaba saliendo de la cueva, pero su condición ce centrocampista le ayudaba a realizarlos con una soltura inusual para un centra puro.

Pese a lo relatado anteriormente, en la primera media hora de encuentro el Valencia apenas creó ocasiones claras. El Basilea creaba pavor cuando se acercaba al área del Guaita y eso conllevó a una ligera desconfianza en la grada. La confianza se recuperaría con el primer gol de los Che. La presión colectiva provocó la rifa en largo de un balón, que lo acomodó perfecto Joao. El lateral portugués avanzó con él por el medio, donde se habían generado huecos por la posición en salida del rival. Esa concesión se fusionó con dos cosas: un envío preciso del lateral y un desmarque a la espalda del lateral por parte de Alcácer, aprovechando su posición adelantada ante la salida frustrada. El punta de Torrent acomodó el balón con el pecho y, sin dejarlo botar, definió al primero. Control y definición de delantero destacado.



Mestalla estalló, pero quería más. Joao lo volvió a ver primero. El lateral portugués se entendió perfectamente con Feghouli. Cuando el argelino se venía al medio, arrastraba al marcador dejando espacios por banda que eran aprovechados por las subidas de Joao. Cuando Feghouli se quedaba en la banda, Pereira se metía por el medio, como en el primer gol. Un buen balón en profundidad del luso a un buen desmarque del argelino fue aprovechado por Vargas. El chileno remató de cabeza contra el cuerpo de Sommer y el balón se marchó fuera. En el corner consecutivo, Edu Vargas ganó en el salto a Xhaka y a Schär y realizó un remate perfecto que se coló por la izquierda de Sommer. El balón describió una parábola perfecta. El chileno erró el primer remate, a priori más sencillo, y anotó el segundo, más difícil pero más épico para el momento. Así se llegaría al descanso. Con un Basilea pidiendo minutos para reestructurarse y con un Valencia llevado en volandas por su afición que olía sangre.

El Basilea salió de inicio con un 4-1-4-1, con Frei como mediocentro posicional y con Delgado como delantero titular. El buen rendimiento del delantero en la ida le proporcionó otra oportunidad en la vuelta. Sio esperaba en el banquillo, ya  que Delgado proporcionaba trabajo en presión. Desde el comienzo se pudo observar como Schär y Sauro se emparejaban con los dos nueves valencianistas. Schär fue una gran ayuda por su buena salida de balón, sin embargo sufrió mucho a la espalda, como así se reflejó en el primer gol del Valencia. Die, en repliegue, se colocó como interior. Su físico le permitía ser intenso en la presión y aportar una buena zancada a la hora de salir en velocidad. Degen fue ubicado en la izquierda para aprovechar los balones en velocidad. Los suizos fueron objeto de una gran presión, que les quitó ese colchón que tenían como resultado y despertó la voracidad de los dos nueves valencianistas tras algunas jornadas de sequía.

Parejo fue el faro del Valencia, el encargado de guiar el juego del equipo


Emergió Alcácer


La segunda parte comenzó y Murat Yakin dio muestras del temor que le influían Vargas y Alcácer con un cambio de sistema. Pasó a defender con tres centrales (Schär – Frei – Sauro) y con dos laterales largos. Esos laterales estuvieron muy ayudados por los hombres de banda: Marcelo Silva en la derecha y Die en la izquierda. Elneny y Delgado fueron los hombres del centro en el inicio y Degen paso a ser el punta. Como se podía intuir, Delgado sufría en esa posición centrada, por lo que su cambio no tardó en producirse. Entró Sio por el punta argentino. Con el cambio Degen pasó a la banda, su  posición más natural, y Die al medio, donde menos sufría. Conforme el partido  fue avanzando, Degen se retiró y entró Aliji. En la ida el joven suizo actuó de lateral izquierdo. Hoy actuaría por delante de Safari, ya que Degen estaba agotado y sufría para ayudar a su lateral.



El conjunto de Murat Yakin varió mucho si tenemos en cuenta su once inicial. No se le podrá tachar al turco de técnico inmóvil ante diferentes situaciones. En la segunda parte el equipo local lo intentó con numerosas balones provocados por una presión y agobio constante al rival. El Valencia encerró al Basilea en su propia área, creando peligro por los dos costados y desde el centro. El balón llegó a impactar hasta tres veces en el larguero, la última para hacer más espectacular su cabe el tremendo zapatazo de Alcácer desde la frontal. En una de las muchas faltas laterales, el balón le cayó a Vargas, que dicho sea de paso controló con el brazo. El chileno remató y Sommer volvió a salvar. El guardameta suizo salvó de nuevo a los suyos en un disparo desde la frontal de Alcácer, que tras el palmeo se marchó escupido por el larguero. Joao volvió a fabricar un gol con un envío diagonal preciso. Vargas se desmarcó arrastrando a dos marcadores y dejó el balón con el exterior en la frontal de forma acrobática. Paco llegó con fuerza y, con un zurdazo magistral, el balón acabó en la escuadra derecha de Sommer.

La obra, la proeza estaba fabricada; solo quedaba la guinda. Esta tardaría en llegar. Tras el tercer gol, el Valencia sosegó, se calmó; valorando que si encajaban uno, sería casi imposible marcar otros dos. La prórroga era el objetivo no deseado, ya que el Basilea estaba nervioso y sería en el tiempo prolongado, con más margen, donde se llevaría a cabo el arreón final. Al borde del minuto noventa, el tiempo se paró en el feudo valencianista. Parejo lanzó un preciso balón largo a la espalda de la defensa suiza, agotada y con dificultades para girarse. Alcácer hizo el desmarque y se encontró solo contra Sommer. Lo debió ver tan fácil, el objetivo en su mano, que el último control se le fue y el balón fue rechazado por Sommer. Posteriormente, el balón acabaría de nuevo en la madera para darle un mayor dramatismo a la cosa. El punta valenciano se marchó cabizbajo. Había fallado el gol de la victoria, sin embargo, también era el artífice principal de tal machada. Sus compañeros le consolaron y la prórroga comenzó.

Este gráfico no solo indica el gran número de robos del Valencia, también
que el lado de salida habitual del rival era la derecha. Ahí se ejerció
una presión con muchos hombres


El último empujón


La prórroga era el último intervalo de tiempo antes de la fatídica tanda de penaltis. El Valencia salió contagiado de ese ritmo algo más pausado con el que terminó la segunda parte. Sin embargo, una gran jugada de Bernat por la banda que acabó con un remate de Parejo y de nuevo una parada de Sommer hizo reaccionar a los Che. Jonas había salido en la segunda parte por Fede y Mathieu se había lesionado y había dejado su puesto a Costa. Tras la ocasión del Valencia, dos expulsiones le hicieron creer más que nunca. Marcelo Díaz cometió una estupidez (como ya pasara el año pasado ante el Zenit) que le costó la expulsión. El Basilea estaba con diez. Minutos después, un rifirrafe entre Vargas y Sauro acabó con amarilla para ambos. El Valencia cazó una contra, instantes después, y el central ex de Boca lo frenó con una falta de amarilla. Kasai no se lo pensó y expulsó al central. El Basilea estaba con nueve, en apenas diez minutos y el Valencia debía apretar más que nunca.



Los penaltis se convirtieron en objetivo prioritario para los suizos. El Valencia no especuló y fue a cuchillo a por el pase a semifinales. Piatti declinó los quince últimos minutos de encuentro. La entrada de un jugador eléctrico y fresco ante una defensa que por falta de efectivos dejaba muchos espacios fue muy bien vista por Pizzi. En una de esas Piatti recibió solo en la izquierda. Metió el sprint hasta la línea de fondo y puso el centro raso. Alcácer volvió a ganar la partida a la defensa con un gran desmarque al primer palo que combinó con un no menos buen remate entre las piernas de Sommer. La locura se desató en Mestalla. Un canterano había marcado un Hat – Trick en uno de los partidos más exigentes e importantes de la temporada. El de Torrent no se escondió y hasta Axel Torres desde la cabina de comentaristas expresó que es una posibilidad su selección para el Mundial de Brasil.




Había que defender, porque un gol del Basilea echaba por  tierra todo el trabajo anterior. No obstante, llegó el quinto de otro chaval de la casa que había cuajado un encuentro sensacional. Bernat sacó su definición de jugador atacante y batió por alto a Sommer, que pese a recibir cinco fue el más destacado de los suizos. El árbitro pito el final a los tres minutos, pero Mestalla estaba de fiesta desde el gol del lateral izquierdo. Hacía bastante tiempo que la afición valencianista no se encontraba con una noche mágica. Ayer se festejó el pase como si de un título se tratara. Muchos de ellos no solo celebraban el pase, se alegraban por el nacimiento del nuevo estandarte valenciano: Paco Alcácer.


Christian Sánchez de la Blanca Portillo |  

Once de la vuelta de los cuartos de Europa League

Sevilla, Benfica, Juventus y Valencia ya están en las semifinales de la Europa League. Los españoles protagonizaron épicas remontadas tras caer derrotados en la ida, 1-0 el Sevilla y 3-0 el Valencia. Benfica y Juventus no tuvvieron demasiados problemas para estar entre los cuatro primeros. El nombre del día fue Paco Alcácer que anotó un hat trick para ayudar a la remontada ché. Analizando todos los partidos hemos hecho este once.

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viernes, 4 de abril de 2014

Once de la ida de los cuartos de Europa League

Se cierra la ida de los cuartos de final de la UEFA Europa League en la que equipos como el Oporto o la Juventus han dado un paso adelante para avanzar de ronda. Una jornada en la que como cualquier otra ha habido jugadores que lo han hecho mejor o peor, y por eso, plasmamos sus rendimientos en un once. Esta vez, hemos escogido un 4-2-3-1 formado por Anthony Lopes en la portería, defensa de cuatro formada (de derecha a izquierda) por Mattias Johansson, Bonucci, Mangala y Asamoah, un doble pivote en el que se juntan dos jugadores con mucha clase como Ortiz y Xhaka. Pasamos a los tres cuartos de campo donde en la mediapunta hemos colocado a Quaresma, que aunque no suele jugar ahí, las necesidades del once lo exigen. El portugués está escoltado por Salvio y Stocker como extremos. Arriba, como hombre referencia, Delgado, quien le hizo dos golazos al Valencia.

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Rakitic no pudo en Do Dragao


Hoy en El Tiralíneas analizaremos el partido de Ivan Rakitic. Prometía y mucho la noche para el croata que venía de haber conocido este fin de semana la noticia de su posible fichaje por el Real Madrid o el Atlético de Madrid para la próxima temporada. Pero pronto se vio que no iba a ser su noche, ya que el Oporto no dejó prácticamente al jugador desempeñar su función dentro del campo debido a la alta presión que ejerció en el campo del Sevilla y en la salida de balón. Por otra parte se vio dificultada por la posición inicial de este en la mediapunta. El máximo peligro que pudo llevar el croata al área del Oporto durante la primera parte fue una falta lanzada en el minuto 27 con la cual puso en apuros al meta del equipo portugués. En general, en la primera parte no pudimos verlo en muchas jugadas ofensivas, y en las pocas que tuvo, no estuvo demasiado acertado. Aunque esto en la segunda parte no mejoró, no obstante, si tuvo un par de ocasiones bastante claras para poder igualar el partido.

Corría el minuto 85 en Do Dragao, y Rakitic recogió una pelota en la media luna del área soltando un disparo que por desgracia pegó en Mangala, central del Oporto. Poco después, en el minuto 87, tuvo la ocasión posiblemente más clara de todo el partido, una falta en la frontal del área ligeramente escorada a la izquierda, perfecta para un diestro y más aún si este diestro es Ivan Rakitic, pero ni mucho menos consiguió hacer daño con ella al Oporto, la falta se marchó unos dos metros por encima de la portería y con ella se iba un partido en el que poco pudo hacer el Sevilla y Rakitic para deshacer el empate.

En cuanto al análisis táctico, comenzó el partido de mediapunta, como acostumbra a hacer Emery con él en el Sevilla. Y las órdenes eran claras, salidas rápidas en las contras y caía a banda izquierda con mucha asiduidad. En cuanto a su trabajo defensivo en la primera mitad fue bastante escueto, defendía únicamente en campo contrario y con una presión media que estaba bastante lejos de incomodar al rival y mucho menos de robar ningún balón. En la segunda mitad mejoró su trabajo defensivo, probablemente por órdenes expresas del míster.

Rakitic juega toda la primera parte en la mediapunta, y cayendo
a la banda izquierda.

En la segunda parte Rakitic se colocó a partir del minuto 62 
en el doble pivote con Carriço y además bajaba a por el balón
a la línea defensiva, consiguiendo así una salida más aseada del, mismo.

Se convirtió en la sombra de Fernando cuando el Oporto intentaba salir con la pelota jugada, aunque continuaba sin bajar a por la pelota para ayudar a la salida de balón del Sevilla, por lo que Carriço e Iborra jugaban al "patapum parriba" constantemente y esto no creaba situaciones que pudieran hacer daño al equipo portugués. A partir del minuto 67 mejoró la situación. Emery realizó un cambio clave que mejoró el juego del equipo. Entró Gameiro por Iborra y con este cambio Rakitic tuvo que retrasar su posición para localizarse al lado de Carriço, y además comenzó a bajar a por el balón a la defensa. En el último tramo del partido el Sevilla notó este cambio, y de hecho fue cuando mejor jugó. Probablemente el 1 - 0 no sea un buen resultado para el Sevilla, pero tampoco es para nada malo. Todo se decidirá en el Sanchez Pizjuán, don Ivan Rakitic seguramente tendrá mucho que decir.

El gran tapado destroza al Valencia



Los valencianistas se las prometían muy felices cuando llegaron a Basilea. Aparentemente, partían como favoritos ya solo por nombres, pero si a esto se le añadía que el partido se jugaría sin afición –y, por tanto, se perdería el factor campo- y las bajas de su equipo rival –aunque el equipo de Pizzi también tenía sus bajas, quizás no eran tan significativas-, llegaban con la esperanza de sacar un gran resultado del St. Jakob Park. Nada más lejos de la realidad. El tapado de esta Europa League arrolló al Valencia como quiso y deja la eliminatoria casi sentenciada con solo la ida. 

Onces del encuentro



La previa del partido llegaba marcada, principalmente, por las bajas en ataque del Basilea. Tanto Marco Streller como Giovanni Sio, los dos delanteros centro del equipo, estaban ausentes para este encuentro, por lo que Murat Yakin se tuvo que reinventar como pudo para hacer una alineación competente con lo que tenía. Y lo hizo. Y tanto si lo hizo. 

Como cabía esperar, alineó un 4-3-3 en el que introdujo a Matías Delgado, generalmente centrocampista ofensivo, de falso nueve, mientras que los dos extremos fueron Stocker y David Degen, en izquierda y derecha respectivamente. Lo que consiguió con esto el equipo fue obtener mucha movilidad en posiciones ofensivas y dar espacios para la llegada desde segunda línea de compañeros más atrasados, sobre todo los laterales, que aprovecharon los espacios en banda que dejaban las internadas de los extremos para subir al ataque y centrar al área.

Ataque del Basilea durante la primera parte.


Los movimientos en ataque de los locales fueron, aunque variados, muy claros. En lo que se basó esta ofensiva fue en los espacios en la parte más adelantada que dejaba Delgado al atrasar su posición. Tanto si bajaba a la posición de centrocampista ofensivo o si caía un poco a la banda, los hombres que le acompañaban ponían también en marcha sus automatismos. Era David Degen quien se desmarcaba hacia la posición de delantero centro, dejando espacio por esa banda a su hermano Philipp. Por la otra banda, Stocker no tenía una tendencia tan marcada, ya que se movió por toda esa zona con bastante libertad. Pese a esto, también permitió las subidas del lateral de su banda, Aliji, que, pese a su juventud, firmó una gran actuación. Además, también contaron con las llegadas de los dos interiores, Xhaka y Díaz, que desorientaron a la defensa che. Todo esto sumado a la temprana lesión de Senderos, cosa que hizo que el Valencia se quedara sin centrales y tuviera que entrar Barragán en su lugar, hizo que el partido se decantara más a favor del Basilea.




En esta jugada vemos algunas cosas de las que hemos comentado. Se forma un triángulo en la banda derecha. Delgado (azul) baja para dejar espacio a D. Degen (rojo), que a su vez posibilita la incorporación de su hermano (amarillo). La defensa se desorienta y David aprovecha esto para desmarcarse en profundidad y esperar el pase en largo del lateral. También vemos a Stocker, más centrado, esperando segunda jugada. La acción termina en una caída de Degen en el área en la que se reclama penalti.

Así llegó la mayor parte del peligro durante todo el primer tiempo por parte de los dos equipos, ya que el Valencia, en los primeros 45 minutos, no creó nada de ataque quitando alguna jugada aislada sin demasiada historia. 

El primer tanto del Basilea no se hizo esperar más y llegó en el minuto 34. Fue un golazo de Matías Delgado, que hizo un trabajo enorme durante todo el partido y que culminó con dos goles importantísimos para las aspiraciones suizas en esta Europa League. El argentino no estaba teniendo nada de suerte durante esta temporada y, de hecho, solo había marcado un gol en copa, por lo que este encuentro le sirvió mucho para rehacerse y coger confianza de nuevo. En el aspecto táctico, el gol llegó después de juntarse, otra vez, tres jugadores en banda derecha. Esta vez, pero, fueron el interior, el delantero y el lateral:



En este caso, D. Degen (rojo) ya se sitúa de delantero centro desde el inicio de la jugada -no se desmarca en el último monento-, aprovechando el movimiento hacia atrás de Delgado (azul). Aquí, como antes, P. Degen (amarillo) vuelve a aprovechar el espacio que dejan sus compañeros para llegar casi hasta la línea de fondo y dar el pase a Delgado, que anota desde fuera del área. Aquí se introduce la llegada del interior, Marcelo Díaz, que combina con el lateral mediante una pared para evitar la presión.

Y así sucesivamente, y las llegadas del Basilea eran constantes y azotaban a la defensa valencianista, que no sabía por donde salir de ahí. Seguramente, fue la primera parte en la que los ches se vieron más superados en mucho tiempo. Enfrente, tenían a un rival que muchas veces es infravalorado pero que en este partido volvió a demostrar que si siempre está luchando con los más grandes en Europa es por algo. Y con el segundo gol dio el golpe de autoridad definitivo.


Este segundo gol nos deja muchísimas cosas que resumen muy bien la primera parte, por lo que lo vamos a desglosar por partes para hacer más sencilla la explicación:

-En esta ocasión, los suizos decantan todo su ataque al costado izquierdo. Esto lo vemos, por ejemplo, en las posiciones de los dos extremos (rojo). Mientras que el extremo izquierdo está en su posición, dispuesto a centrar, el extremo derecho, Degen, ha cambiado casi de banda y ha arrastrado hasta dos jugadores que están pendientes de él (flechas blancas), que son el central Mathieu y el mediocentro defensivo Keita. 

-La línea negra marca la defensa del Valencia. Muchos se preguntarán quién es ese jugador que queda descolgado. Es Paco Alcácer, el delantero. Ejemplo de la desorganización del Valencia en defensa. Y esto no le quita méritos al Basilea, todo lo contrario, los suizos provocaron que los de Pizzi estuvieran tan perdidos en muchos momentos del partido.

-El lateral izquierdo, Aliji, también se incorpora al ataque y, esta vez, se mete por dentro y deja la banda libre para el extremo Stocker, al contrario de lo que vimos en los anteriores casos.

-La jugada viene de un error en la salida de Joao Pereira, que intenta empezar la jugada él solo y acaba perdiendo el balón. La pelota le llega a Stocker, que ve que Delgado está libre de marca gracias a que Degen había arrastrado al central y a que Juan Bernat no llega a tiempo ya que le coge a contrapié cuando ya se disponía a avanzar con la salida de su homónimo en la banda derecha.


En la segunda mitad, el escenario del encuentro cambió bastante. El Valencia empezó a apretar más en campo rival por la necesidad de marcar un gol que equilibrara un poco la eliminatoria y el Basilea, como es lógico, se mostró más conservador, pues el resultado que figuraba en el electrónico le era increíblemente favorable.

Los visitantes empezaron a tener más llegadas y tuvieron hasta cuatro ocasiones de gol, pero acusaron la falta de acierto en los metros finales. Mientras tanto, Murat Yakin metía cada vez más centrocampistas para dominar el juego ahí, tanto en lo creativo como en lo físico. Con estos cambios modificó un poco la formación y movió a algunos jugadores de posición, pero volvió a acertar en todo. Sin duda, el entrenador del Basilea fue el mejor del partido por delante de cualquier jugador, y difícil que es con el partidazo que hicieron sus discípulos. Metió a Frei en lugar de Philipp Degen, metiendo así al suizo en el medio del campo y enviando a Xhaka en el lateral derecho que ocupaba el sustituido. Después, dio entrada a Elneny, otro mediocentro, y sacó al que teóricamente estaba ocupando la posición de delantero centro, Matías Delgado. El equipo, ahora así, se quedó sin referencia en ataque. Para finalizar, con la lesión del central Schär, que volvió a demostrar que es un defensa de talla mundial pese a su juventud, retrasó la posición a Frei y metió a Embolo de centrocampista, pese a ser delantero y haber entrado en las quinielas de la previa como posible sustituto de Streller en el partido.

 Pese a haber destacado anteriormente los buenos movimientos ofensivos del Basilea, en el medio del campo también trabajaron muy bien, sobre todo Serey Dié, al que nunca se le reconoce tanto porque hace el trabajo sucio y Xhaka, que estuvo muy bien y volvió a enseñar su polivalencia, demostrando, con todo esto, que merece estar en la lista de mundialistas de Suiza.

Formación del Basilea durante los minutos finales.

Poco cambió, por su parte, la composición del Valencia. El cambio de Piatti por Fede Cartabia no alteró nada las posiciones de los jugadores en el campo, pero sí es verdad que el equipo estuvo mucho más en campo contrario y se arriesgó, buscando un gol que les diera alguna esperanza de cara a la vuelta. Pero este gol no llegó.



Hasta siete jugadores del Valencia llegaron a atacar en el último tramo del enfrentamiento buscando el ansiado tanto. La imagen nos muestra la definitiva. Al estar tan volcados, dejaron muchos espacios atrás, y, como Mathieu había subido el balón, se quedaron con un solo central para defender, por lo que un balón largo les sorprendería. Y esto hizo. Perdieron el balón en posiciones muy adelantadas y la jugada pilló desprevenida a la defensa, por lo que Stocker se anticipó ante Barragán -que, recordemos, no es central- y acabó definiendo con una vaselina magistral para poner un resultado aún más redondo en el marcador para delirio de la afición, que, pese a no poder asistir al encuentro, les acompañaron en todo momento como durante toda la temporada.

Así pues, el equipo que más ha sorprendido en competiciones europeas durante los últimos años vuelve a hacer algo grande, dando un paso de gigante para acabar eliminando al Valencia en Europa League y clasificarse para semifinales. Habrá que ver, ya que aún se tiene que jugar la vuelta, pero está claro que los RotBlau han encarrilado a la perfección estos cuartos. Y quizás va siendo hora de tener un poco más de consideración a este equipo, porque ya hace años que no es una sorpresa, sino una mera realidad.

viernes, 21 de marzo de 2014

El mago da el pase a la Juventus

La Juventus si impuso en el Artemio Franchi por la magia inagotable de uno de los genios futbolísticos de la primera década del siglo XX, hablamos de Andrea Pirlo. Su capacidad para dar salida al conjunto turinés comienza a agotarse. Se pueden observar pases que antes no fallaba ni por asomo, sin embargo, lo más normal es que el equipo contrario suela optar por ponerle una marca individual más o menos agresiva. En esta ocasión fue Borja Valero el seleccionado.



El modelo de juego se construye en base al perfil de jugadores que dispone un técnico. El de la Juventus es el 3-5-2. Este modelo de juego no es mejor ni peor que el 4-4-2 o el 4-3-3, por citar algunos ejemplos. Ninguno es perfecto y son diferentes las ventajas que te pueden aportar en distintas situaciones del juego. La peculiaridad del sistema que Conte utiliza son los tres centrales y la acumulación de hombres en el medio. Puede parecer desequilibrado, pero una vez entrenada, la táctica del plantel hace que se ataque y defienda con muchos hombres.

Cuando el conjunto bianconero debe defender cuenta con cinco hombres. Los carrileros – Lichtsteiner y Assamoah normalmente – se colocan como laterales para impedir superioridades. En el centro quedan los tres centrales. Todo esto más la ayuda de los interiores, creando una línea de tres hombres delante de la de cinco, con los carrileros variando de posición. Un entramado táctico que, funcionando a pleno rendimiento y con los jugadores indicados puede dar el éxito a largo plazo. La Juventus es fiel reflejo de ello.



La creación de juego es otro tema. Se realiza con los centrales de los laterales – en condiciones normales Barzagli y Chiellini – muy abiertos, para crear una especie de rombo cuando Pirlo viene a ayudar en salida. Si la salida, aun así se complica, los interiores serán los encargados de ofrecerse para crear más líneas de pase. Los carrileros, en salida, estarán en posición de cuasi extremo. Una vez traspasada la primera línea de presión, las combinaciones se multiplican. La salida más habitual y natural, sobre todo si en el campo está Llorente, es por la banda por medio del carrilero con el apoyo del interior de su costado para crear superioridad. Este ataque  tiene el centro como finalización, motivado por la presencia de un poderoso nueve en el campo.



La salida de balón por el centro también es posible, pero es menos habitual. Se puede comenzar por el medio, por ejemplo en una contra, otorgándole el balón a Llorente para que la aguante de espaldas y espere la llegada de algún compañero. Ante el servicio del riojano, el que recibe el pase puede disparar si Llorente ha fijado algunos marcajes, dejando un hueco franco de disparo. La otra solución es que el balón vaya a la banda y desemboque como lo anteriormente narrado. La solución de la salida por el medio suele ser más propia de salidas verticales. El conjunto sale rápido tras recuperación y el balón llega al delantero “tanque” que hace de pivot, así se espera la llegada rápida de los demás. Pero también ese teórico pivot puede darse la vuelta y hacer él mismo la jugada. Extrapolándolo al caso de la Juventus, Llorente está capacitado para ello.

Se jugó desde el medio para abrir a banda y terminar con el centro.


Con la posesión de balón en el campo contrario, la Juventus suele terminar la jugada con centro desde la banda o con disparo lejano. El equipo de Conte posee un buen ramo de jugadores con un potente disparo desde fuera – Pogba, Vidal, Tévez, Assamoah - , por eso se explota. Las jugadas a balón parado son otra cuestión a tener en cuenta. Dos posibilidades: centro o disparo directo. Las dos pueden ser opciones con las que el conjunto de Conte puede hacer daño. El disparo directo por medio de Pirlo. Se puede explicar así. 



Haremos algo más de hincapié en la posibilidad del centro. De nuevo, como en el caso del disparo lejano, disponde de jugadores para hacer daño por arriba o en rechace, en segunda jugada. Pogba, Llorente, Bonucci o Chiellini van bien por arriba, si a eso le añadimos un lanzador como Pirlo las opciones de gol aumentan.


Atacar para defender


Todas esas opciones y situaciones de partido se dieron ayer en el partido de Europa League del Artemio Franchi. Neto paró bien algunas ocasiones que llegaban a través de centros desde la banda. La expulsión de Gonzalo Rodríguez fue motivada por una buena acción individual de Llorente al darse la vuelta. El gol llegó por una falta lanzada magistralmente por Pirlo. Lo que hace fuerte a la Juventus es la gran cantidad de recursos que es capaz de explotar desde el 3-5-2.

La Fiorentina se quedó sin argumentos tras la expulsión de su capitán, Gonzalo Rodríguez. Antes de quedarse con diez, los de Montella habían tenido sus claras ocasiones para poder ponerse por delante. Su inicio fue dominador, sobre todo los primeros quince minutos. Gómez ofrecía soluciones muy similares a las de Llorente, sin embargo el sistema era otro. A la Fiorentina con aguantar el 1-1 de la ida en el Juventus Stadium le valía, no obstante, salió a por el encuentro. Con los jugadores tensionados por ganar, con afán de competir era más fácil llevarse una eliminatoria favorable. Eso debió pensar Montella y fue un acierto que no logró cuajar.

Desde el inicio la Juventus sufrió una presión muy agresiva de los viola. Este “pressing” hacía que los de Montella robaran arriba, cerca del área de Buffon, y así los metros por recorrer se redujeran. La Juventus no salía y encima recibía daño en forma de acciones rápidas. El 4-4-2 de Montella se transformaba, en ocasiones y con el balón, en un 3-6-1. Cuadrado o Tomovic – más el colombiano – se aventuraban arriba con frecuencia, ofreciendo un apoyo más al medio. Ilicic, encuadrado como segundo punta, bajaba al medio para ser una solución más. Las telaraña, en forma de líneas de pase, que se tejía en el mediocampo hacía que siempre hubiera una solución factible para salir.

La Fiorentina permitió que la Juventus tocara en su campo y entró por los costados.


Como la Juventus, el centro del campo de la Fiorentina también está comandado por un hombre especial, pero con cualidades distintas a las de Pirlo: Pizarro. El mediocampista es el apoyo constante para la salida desde la defensa. Posee un exquisito desplazamiento en largo, con el que Gómez se frota las manos. Además, su disparo desde lejos ha dado algún que otro punto a los viola. Sus pases al espacio favorecieron las salidas de una Fiorentina que fue perdiendo el control del partido en favor de la Juventus. Entre la línea defensiva y la otra línea en repliegue, Tévez se movió muy bien. Hizo daño por el centro y por la banda.

Tévez se movió entre líneas. 


Los interiores locales controlaron bien las llegadas de sus homónimos en el equipo contrario. Ante todo el sacrificio defensivo para defender un resultado a favor. Borja Valero intentaba frenar la salida de la Juve realizando una marca, no muy agresiva, sobre Pirlo. Pirlo no era el objetivo claro en salida en el día de ayer. La salida se basó en la combinación entre interior y carrilero para llegar por banda. En realidad fue a través de centros como más daño se hizo a la Fiorentina. Savic cuajó un sensacional partido y hubiera sido nombrado “Man of the Match” si el gol de Pirlo no hubiera descolorido su actuación.



Christian Sánchez de la Blanca Portillo |