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domingo, 18 de mayo de 2014

La última de Pep


Lo volvió a hacer. Una vez más, nos sorprendió a todos con un planteamiento totalmente diferente al mostrado en anteriores compromisos. Innovó y desconcertó al rival. Probó y acertó. Es verdad que costó, pero acertó. El Bayern ganó la DFB Pokal contra el Borussia en la prórroga, y lo hizo con una alineación muy distinta a la que nos tiene acostumbrados. Pep, como siempre, rompió lo establecido y se adjudicó otro título en su primera temporada al cargo del conjunto bávaro. Muchos consideran que no ha sido una buena campaña del entrenador de Santpedor, que decepcionó demasiado en Champions y que el equipo no estuvo a la altura de lo que demostró con Heynckes. Pero lo cierto es que los muniqueses han arrasado en su país, que han ganado una liga superando claramente a sus rivales y también esta copa, aparte de la Supercopa de Europa que consiguieron en verano ante el poderoso Chelsea de Mourinho. El proyecto de Guardiola ha empezado con buen pie, está asentando sus bases en la ciudad sureña y, pese a haber sido duramente criticado incluso desde la misma institución, ha cambiado la manera de ver el fútbol que se tenía en Alemania y ha introducido sus ideas en el club más grande de la nación. Hoy, analizamos lo último que hizo, uno de los planteamientos más innovadores que han salido de su cabeza, y nos preguntamos si tiene futuro de cara al próximo año y si veremos a un Bayern dispuesto en esta formación andar por los campos europeos osando de los éxitos logrados.

Así salió el Bayern contra el Borussia.

El Bayern de Munich se dispuso en esta ocasión en un peculiar 3-4-3 muy móvil en las diferentes fases del juego. Højbjerg fue la principal novedad en un once sorprendente, más por la posición de sus jugadores que por el nombre de los propios. Javi Martínez se colocó entre Boateng y Dante en una línea más retrasada de tres centrales, mientras que por ambas bandas aparecían Rafinha y el ya mencionado joven danés. Aguantando el equipo desde el centro del campo aparecieron, como ya nos tienen acostumbrados, Lahm y Kroos, mientras que la línea del ataque la conformaban Götze, Müller y Robben. 

Pero nada de lo esperado se cumplió. Lo primero que vimos fue un cambio bastante claro en la presión a la defensa borusser.  Robben se colocó más avanzado, atacando a los centrales, mientras que por la izquierda tenía a Götze y en derecha aparecía Müller. Lo que intentaron con esto fue ejercer una presión bastante asfixiante en la que incluso ayudaban los dos carrileros, para llegar con muchos hombres al área rival y crear peligro desde ahí. La clave en estos contraataques estuvo en el trabajo del holandés fijando a los dos centrales, que quedaron ocupados y obligaron a los dos laterales a estar atentos a las incorporaciones de los jugadores de segunda línea, que llegaban en carrera y a los cuales era difícil superar en velocidad.

Lo mismo ocurrió en ataques organizados. Robben, al ser el jugador menos combinativo, se colocaba como clara referencia, ofreciendo así diferentes variantes a su equipo: la primera fue la que hemos comentado antes, dando más libertad a Götze y Müller para apoyar en zonas de creación y subir después al ataque; la otra fue hacer que el plan B fuera totalmente válido, ya que el equipo aprovechó su velocidad para buscarlo a la espalda de los centrales, aunque no se recurrió mucho a esto. 



Pese a esto, no tuvieron demasiadas ocasiones de gol. Lo intentaron, pero encontraron muy poco la portería de Weidenfeller, y esto lo aprovecharon los rivales para crecerse y salir al ataque. En esos momentos del partido, vimos cómo se desenvolvería el equipo en defensa. Una vez hecha la presión en zonas avanzadas, el equipo se reconstruía. Los tres de arriba seguían igual, con un Robben muy descolgado, pero en posiciones más atrasadas todo cambiaba: Rafinha bajaba a la posición de lateral izquierdo, Boateng se abría a la derecha, y Højbjerg era mucho más agresivo y formaba una línea de tres en el centro del campo con Lahm y Kroos, en la que era éste último el que actuaba algo más avanzado. Así pues, en presión en zona media del campo, tuvimos un 4-3-3 que bien podríamos llamar también 4-2-1-2-1. 



Pero todo volvía a cambiar cuando el Borussia superaba esa línea y se acercaba al área. A partir de tres cuartos, el equipo volvía a colocarse. Formaba una línea de cinco en defensa con ambos carrileros a la altura de los centrales. Era Lahm quien se coloca de mediocentro defensivo, mientras que por delante aparecían Müller, Götze y Kroos, donde sorprendentemente era Kroos el que se descolgaba un poco más. Mientras tanto, Robben se volvía a quedar muy por delante, casi sin sacrificarse en defensa.



Cuando el Bayern volvió a gozar del control, vimos los automatismos del sistema cuando se tenía el balón. En salida, tuvimos un equipo muy reforzado, ya que al jugar con tres centrales se creaba superioridad, y pese a la buena presión rival, consiguieron superar líneas con bastante frecuencia. Por delante, tenían ayudas de los dos mediocentros, principalmente Kroos, mientras que por bandas había las opciones de los carrileros, que no se ofrecían tanto, sino que aparecían bastante arriba y buscando abrir el campo. Más adelante, estaba siempre uno de los dos jugadores de ataque, Müller o Götze, los cuales se turnaban.



Pero el planteamiento se vio un poco trastocado tras la lesión de Lahm. El capitán, clave en este equipo que está creando Pep, tuvo que ser sustituido en el ecuador de la primera parte, y tuvieron que jugar con un solo mediocentro durante todo el partido. Fue entonces cuando Kroos tuvo que echarse todo el equipo a la espalda y sostenerlo desde el centro, llevando la mayoría de jugadas de ataque y siendo clave en las salidas. Tanto tuvo que hacer él solo que incluso se le pidió sacrificio defensivo. Éste fue, sin duda, el partido que confirmó al chico del plantel como un centrocampista total, sobre el que es muy probable que se centre el Bayern de los próximos años, hasta más de lo que lo hace ahora. En zona de creación solo tuvo el apoyo de uno de los tres hombres de ataque (Götze, Müller  Ribéry, que ingresó por Lahm), pero nunca de los tres.


En este caso, es Götze el que baja a recibir y ayuda a Kroos ante las dificultades en la creación.



Una vez superada una línea y llegados a la zona de tres cuartos, hubo mucha movilidad en el centro del ataque. Como Kroos y Robben únicos jugadores fijos en sus respectivas posiciones, los otros tres se movían libres por el medio, buscando espacios constantemente. En esta jugada, es Ribéry quien aparece por el medio, pero los otros dos también se centran mucho. Es Kroos el que dirige, y al final optará por un cambio a la banda izquierda, ante la dificultad de pasar por el medio, debida al buen cierre de espacios. Esta es una ventaja de los carrileros, que pueden sorprender incorporándose al ataque y llegar hasta posiciones que teóricamente ocuparían los extremos, permitiendo así poder desoxigenar el juego con ellos.




¿Es una buena opción de cara al futuro?

Desde mi punto de vista, sí. Se demostró mucha seriedad en el juego y se creyó en lo que se estaba haciendo. Vimos a un equipo al que le costó un poco en algunos momentos del partido, pero que encontró la forma de contrarrestar la dura presión rival. Reforzando algunas líneas y perfeccionando el sistema se podría llegar a usar habitualmente la temporada que viene. El partido fue una buena prueba para ver varias cosas, y quedó claro que se podrían tapar algunos de los puntos débiles de este equipo. 

El primero de ellos es la salida de balón. Al tener unos centrales tan toscos controlando el esférico, es una buena idea alinear tres jugadores en esa línea para tener superioridad con ellos, los mediocentros y los carrileros, aunque claro está que con esta formación se necesitarían varias incorporaciones en esa zona, ya que no solo pueden sufrir construyendo sino también defendiendo. Clave será el año que viene Badstuber, que se ha perdido la presente campaña a causa de una larga lesión.

Por otra parte, los carrileros aportarían muchísimo. En defensa, ayudaron bastante y taparon sus respectivas bandas, mientras que en ataque ayudaron mucho abriendo el campo para cuando las jugadas se encallasen. También sería conveniente reforzar estas posiciones. Højbjerg sorprendió positivamente, ya que cuajó un muy buen partido y ayudó mucho al centro en la creación, pero quizás aún no está preparado para tener un papel tan importante en el equipo. Ayer demostró que tiene nivel para mantenerse y no irse cedido, y que podría adquirir más protagonismo en la próxima campaña, pero sobre todo dejó destellos de su enorme polivalencia. Por la otra banda, Rafinha no desentonó, pero se necesita algo más de alguien que juegue en esa demarcación. No destaca demasiado en calidad técnica ni en velocidad, por lo que no parece el más indicado para ocupar esa zona, pero ya hemos visto que Guardiola es capaz de explotar las cualidades de sus futbolistas para hacerlos jugar donde al equipo más le convenga. Algún fichaje aquí iría bien, ya que sería difícil ver a cualquiera de los dos extremos jugando de carrilero, pero precisamente por eso es tan interesante hablar de esta posición, pues se podría tratar de una metáfora de un posible cambio de ciclo del Bayern. 

Højbjerg, con solo 18 años, podría tener más protagonismo la temporada que viene.

Este cambio de ciclo se vería representado en la desaparición de los dos extremos y, por consiguiente, de la pérdida de protagonismo de Robben y Ribéry. Tanto el holandés como el francés han sido jugadores muy importantes en los últimos años, pero esto podría dejar de serlo en caso de cambiarse de planteamiento -aunque esto se prevé que sea bastante difícil-. En un hipotético caso de que esto ocurriera, ambos jugadores tendrían que hacerse a la idea de que deberían cambiar algo su mentalidad en el terreno de juego. En el partido contra el Borussia, vimos a Robben como delantero centro, pero esto sería difícil con la llegada de Lewandowski. Por su parte, Ribéry ejerció el papel que se le encomendaría en caso de cambiar a este 3-4-3: aparecer por el medio y ayudar en la creación. El ex del Olympique de Marsella desempeñó el mismo rol que Müller y Götze, apareciendo en tres cuartos como enganche y con mucha movilidad, pero también bajando a la posición de mediocentro para ayudar en posiciones más atrasadas. Esto sería lo que deberían hacer ambos en caso de jugar sin extremos puros, algo que sería complicado, pero no imposible. 

Y precisamente ese mediocentro del que hablamos es donde se aguantaría toda la estructura. En la final se tuvo la mala suerte de que se lesionara Lahm, y por lo tanto se tuvo más dificultad a la hora de construir desde el doble pivote -que sin el capitán se transformó en un solo hombre, Kroos-. Desde ahí se sostiene todo y se enlaza al equipo desde la salida hasta la finalización. Es por eso que es tan importante Lahm, un hombre capaz de defender y crear al mismo tiempo. De hecho, no parece ser que se necesite refuerzo en esta posición, ya que aparte de estos jugadores, también pueden ocupar el doble pivote jugadores de garantías como Schweinsteiger o Thiago. 

"¿Ves eso? Es mi nave. Tú serás el piloto", parecía decirle Pep a Lahm al inicio de la temporada.

Tampoco se necesitan más jugadores en esa zona que queda descolgada. Esos dos jugadores que se mueven absolutamente móviles por detrás del delantero centro. Ahí es donde se acumulan los jugadores, ya que aparecerían mediapuntas como lo son Götze o Müller, pero también los extremos. Así pues, son dos posiciones para desconcertar a las defensas y para hartarse a marcar goles y crear peligro desde segunda línea, ya que el delantero es quien fija los centrales. Todo parece ir sobre ruedas con esta nueva idea, pero una vez todo analizado, la pregunta es: ¿es este un buen planteamiento para un futuro Bayern de Pep? Lo veremos en la siguiente temporada.

viernes, 2 de mayo de 2014

En los mundos de Juppy


El estruendo provocado por la tormenta merengue en el Allianz persiste en la crítica hacia Guardiola. Le acusan de emborrachar a su equipo de balón y conducir a velocidades de caracol. Los atletas más técnicos y rutilantes del planeta sonrojaron y desnudaron al Bayern de Munich, inferior al Madrid en cada baldosa de campo. Se creyeron un favoritismo engañoso, de espuma; mientras que los blancos, guiados por el rey del sentido común, demostraron con naturalidad el hambre de doce años.

Pep llegó a Baviera para sobrepasar lo insuperable, unir texto y música, la pelota con el trofeo. El entrenador que apostó por la amistad infinita con el balón, cuando el resto empezaba a usarlo sólo cuando el guión obligaba. Hizo historia y revolucionó, aunque ya no os acordaréis. La etapa de Heynckes fue dorada y el exceso de luz ha cegado a los seguidores del Bayern. Guardiola ha implantado su interpretación del juego en la capital de Alemania (del fútbol), domando a generales prusianos y defendiendo el estilo por encima de todo.

A la izquierda vemos el Bayern de Heynckes, un claro 4-2-3-1 contando con Javi Martínez como pivote defensivo en muchas ocasiones. A la derecha, el Bayern de Guardiola, con la reconversión de Lahm de LD a MCD.

Quiere inyectar esencia mediterránea en los dominios de Merkel, y eso a los teutones no les acaba de llenar, menos si no arrasa en Champions. En su primer año de enseñanza ha conquistado la Bundesliga sobrado de tiempo y brillo. Pero sus derrotas pálidas frente al Real Madrid le alejan de la cúspide y plantean varias situaciones de nostalgia. Schweinsteiger, Muller, Mandzukic, Robben y Ribery no improvisan como Xavi, Iniesta, Cesc o Messi, pensará Pep.

La duda de si terminarán de aclimatarse nace. Se cuestionan sus métodos apoyándose en el reciente fracaso. El público olvida el modernismo y vuelve a los relucientes y alemanes mundos de Juppy. Thiago, Kroos, Lahm, Alaba, Gotze y Lewandowski tienen algo que decir. Guardiola quiere seguir inventando. Si existe la paciencia rubia, el Bayern alcanzará la plenitud, desde la voz de un español con cinco idiomas y un puesto de trabajo.


jueves, 1 de mayo de 2014

Road to Lisbon



El Madrid se enfrentaba a la peor de sus pesadillas, Alemania. Y mas en concreto Munich. Nunca había ganado allí. Pero esta vez fue diferente. El Madrid no solo ganó, sino que humilló al Bayern. Un reultado histórico que no fue casualidad, ya que Carletto y su táctica tuvieron mucho que ver.

El Madrid empezó sabiendo que si jugaba con la primera mitad del Bernabéu se iba para casa. Por ello, el italiano le quedó bien claro a sus jugadores que en el inicio del partido había que presionar arriba, asfixiar al Bayern, no dejarle sacar la pelota jugada, y si se la dan a Neuer, intentar que se líe. Salieron con un 4-4-2 muy claro. Igual que en la ida y el partido contra el Barcelona en la final de Copa del Rey. Con ello Ancelotti consigue un equipo trabajador, dos medios centros que presionen y dos interiores que ayuden al equipo en defensa y aprovechen su velocidad para salir a la contra. Además los laterales suben sin miedo a atacar, pero teniendo en cuenta que delante si la perdían tenían a Robben y Ribery. Al técnico merengue le salió todo a pedir de boca, los primeros treinta minutos del equipo blanco fueron para enmarcar.

Cuando el Bayern sacaba el balón desde atrás, los dos
de arriba iban a los centrales, mientras que los cuatro
de atrás buscaban a los laterales y los medios.            

Por su parte, Pep, planteó el partido de vuelta igual que el de ida. Un calco. 4-3-3, con los laterales jugando largo para crear aún mayor superioridad en el centro del campo. Para Guardiola, la mejor defensa es tener el balón, por ello no se preocupó de guardar las espaldas ante las cabalgas de Bale, Di María, Ronaldo y Benzema. Únicamente los centrales, se convirtieron en la sombra de Bale y Ronaldo en las contras. Esta fue una de las principales razones por las que encajó cuatro y se libró de otros tantos. Dante y Boateng son menos veloces que los extremos blancos. Pero Pep contaba con que entre el dominio de la bola, el ambiente del Allianz y las ocasiones que acabarían llegando, se conseguiría el ansiado pase a la final de Lisboa. Cuando el Madrid sacaba el balón, presionaban, y esto siempre funciona. Pues no funcionó, por la simple razón de que los blancos no tenían la bola. Cuando la conseguían salían a la contra como flechas y eso por mucha presión que ejerza el equipo contrario, como dijo el mismísimo Guardiola, "Ellos siempre corren más". El Bayern no defendía. Sólo atacaba y en estático. Faltaba profundidad arriba.

El Bayern ataca en estático, mientras que el Madrid
defiende con ocho tras la bola y sube a la contra con
cuatro y, a veces, con cinco al sumarse Modric.        

Los goles llegaron por diferentes caminos. Los dos primeros, de cabeza, a balón parado. Y con el mismo autor firmandolo, Sergio Ramos. El cuarto, también a balón parado. En este caso una falta directa que coló Ronaldo por debajo de la barrera del Bayern. Pero el tercero fue una obra de arte. Otra magnífica contra del equipo de Carletto. Cuatro galgos corriendo hacia arriba con el único objetivo de colar la pelota en la red. Ribery jugaba atrás tras hacerse un lío en banda y estar rodeado por tres del Madrid. Esta presión hizo que Bale recuperase el balón, tocase para Di María, este abre a Benzema en la otra banda que toca al medio para el galés, y por último se la da a Cristiano que la mete por el palo corto de Neuer. Doce segundos. Sólo doce segundos es lo que tardó en robar la pelota, llegar de un área a otra y meterla en la portería alemana.

El Madrid consigue un cuatro para tres tras
una pérdida de Ribery. La defensa del Bayern
está descolocada, Kroos baja a ayudar, Dante
va a banda a cerrar y esto hace que Boateng 
se quede solo con Bale y Cristiano.                  

Un 0-4 que hace que el equipo blanco se meta doce años después en una final de Champions. Nada más y nada menos que contra el Atlético de Madrid. La primera final en la que se enfrentan dos equipos de la misma ciudad. ¿Arderán los árboles en Lisboa? 

viernes, 25 de abril de 2014

El camino a Lisboa pasa por el Allianz



Si en el sorteo podíamos pronosticar cuál sería el partido de todos los partidos, sería este Real Madrid - Bayern de Münich. El que más Ligas de Campeones ha ganado frente al actual campeón. La vuelta de Guardiola al Bernábeu donde aun no había perdido y la racha de Ancelotti que no había perdido frente a los alemanes. Había muchas ganas de ver este partido simplemente por ver la revancha que los blancos se tomarían ante la derrota en la misma eliminatoria de hace dos años, en la que los dirigidos por entonces por Mourinho cayeron en los penaltis. Las miradas estaban puestas en el Santiago Bernabéu para ver el primer asalto de lo que sería y será el último paso para la final de Lisboa.

La ocasión de ganar la ''Décima'' está ahí todos los años pero tras el partido de la ida está más cerca que nunca. Los tres años anteriores el Real Madrid había perdido los partidos de la ida, pero en esta ocasión no fue así. Los de Ancelotti no eran favoritos en las apuestas, un Bayern pletórico, campeón de liga y con la opción de optar al triplete -al igual que los blancos- se presentaba en Madrid imponiendo respeto. Guardiola sabía que era obligatorio anotar un gol, Ancelotti tenía claro que debía dejar la portería a cero para llegar con opciones a la vuelta. El 7-0 al Barcelona de la temporada pasada estaba en las mentes de todos los madridistas.



Ancelotti sabía lo que se jugaba, y tenía claro que Bale y Cristiano no estaban al cien por cien. Finalmente, el italiano optó por dar la titularidad al portugués dejando en el banquillo al galés. Ancelotti lo tenía claro, formar una línea de cuatro en el centro del campo para tapar las ofensivas bávaras era crucial. Juntó a Isco, Xabi Alonso, Modric y Di María en el centro del campo. El partido de los cuatro fue muy bueno, sobre todo, y como últimamente, de Di María. El argentino ahora mismo está a otro nivel. Guardiola se guardó a Götze y a Müller para los últimos minutos. Esta decisión fue muy criticada al final del partido por los medios alemanes. Con Lahm en el centro del campo, Rafinha fue el elegido para el lateral, pero a mitad de partido Guardiola le retiró tras su mala participación, Coentrao le superó con mucha facilidad, sobre todo en el gol.

El Bayern salió a tener la posesión y a dominar el encuentro. El Real Madrid se dedicó a esperar atrás en los primeros minutos del partido. El público se empezaba a impacientar porque veía que el Madrid no salía de su campo. Como vemos en la siguiente imagen, los blancos defendían con un claro 4-4-2. Cristiano y Benzema inicaban la presión a la zaga alemana para intentar robar y salir a la contra, la única opción del Madrid a lo largo del partido. Isco y Di María fueron claves en las recuperaciones de los de Ancelotti. El Bayern tocaba y tocaba en la frontal pero no llegaba a nada.


El Real Madrid de Ancelotti estaba empezando a recordar a aquel Madrid que salía goleado ante el Barcelona de Guardiola. Un Madrid encerrado y un Barcelona tocando en la frontal y mareando a los blancos. Pero en este partido sería diferente. El Bayern no llegaba y el Madrid hacía daño en las contras. Los velocistas blancos aprovechaban los fallos en los pases del rival para salir a la contra. Cristiano y Benzema salían por las bandas e Isco o Di María se internaban esperando a que los laterales se incorporaran o a que Modric encontrase un hueco para meter un balón. En esas llegaría el primer gol. Pase de Cristiano a la espalda de Coentrao tras una contra perfecta. El portugués logra ponerla donde ni los centrales ni Neuer llegan para que Benzema hiciese el 1-0.


Con el 1-0 se llegaría al descanso, pero la segunda mitad arrancaría de forma distinta a la primera. Los de Ancelotti empezaron a ver que podían plantar cara a los bávaros que no acababan de encontrarse a gusto en el Bernabéu. Los blancos dieron un paso hacia adelante, moviendo a todo el equipo un poco más arriba para presionar en campo contrario al Bayern, algo que en la primera mitad no había hecho. Isco y Di María abrieron el campo y tanto Coentrao como Carvajal empezaron a tener más protagonismo. Ambos protagonizaron uno de los mejores partidos que se les recuerdan. Cuando tuvieron que robar lo hicieron perfectamente, cerrando a dos de los mejores extremos del mundo. Ni Robben ni Ribéry desbordaron a los laterales blancos en todo el partido. Cristiano tuvo varias ocasiones pero no tuvo su día, no estaba al cien por cien. Benzema apareció poco pero apareció, al igual que Isco que no fue de los mejores pero se notó su presencia en el campo con varias conducciones y robos importantes.


Guardiola movió ficha y metió en el campo a Müller y Götze para intentar resolver los problemas ofensivos del Bayern. Lahm volvió al lateral derecho tras la marcha de Rafinha. El bayern pasaba a un 4-1-4-1 con el que terminó el partido. Ancelotti sacó al campo a Bale para dar aun más velocidad a las salidas del Madrid. La entrada de Illarramendi dio más contundencia a la defensa del los blancos. Pepe acabó el partido tocado y acabó saliendo del campo ovacionado tras dejarse la piel en el campo, Varane le sustituiría. El portugués está siendo clave en los éxitos de los blancos y se está convirtiendo en uno de los ídolos de la afición. Mourinho decía que Varane le había superado, pero parece que el portugués le ha vuelto a superar.

El Bayern lo intentaba una y otra vez. En los últimos minutos los alemanes tuvieron ocasiones claras e incluso reclamaron un penalti claro de Xabi Alonso sobre Müller que viendo la repetición quedaba claro que no era. Guardiola sabía que las críticas iban a ser muy grandes, sobre todo las de sus propios directivos. Los contragolpes ganaban a la posesión, algo insólito hace años. En Alemania gusta el fútbol del Dortmund, pero no el del Bayern -mencionaba Guardiola tras el partido-. Palabras duras para su propio juego.

Así terminaron ambos conjuntos el encuentro.

Se llegaría con 1-0 al final del encuentro. El Madrid daba así un paso al frente en el sueño de la décima, un paso importante ya que tomaban ventaja y sobre todo, dejaron su portería a cero ante uno de los equipos más goleadores de Europa. Ahora y más que nunca el Real Madrid debe ser cauto y no confiarse. Ante el Dortmund lo hicieron y casi quedan eliminados. En Münich habrá un infierno como bien decía Rummenigge. El martes sabremos quién de los dos será el primer finalista de la UEFA Champions League.

jueves, 10 de abril de 2014

El campeón a semis sin convencer


El favoritismo de un equipo no es un estado de ánimo del conjunto catalogado, sino de los que le rodean. Esa denominación se realiza por una situación de optimismo, de rendimiento y resultados superiores al rival más próximo. El favorito en la eliminatoria entre el Bayern de Múnich y Manchester United eran los primeros. Por la trayectoria en la competición doméstica resultaba claro quién era el más fuerte de los dos; basándonos en los resultados. El Bayern se había asegurado ya la Bundesliga, mientras que los de Moyes buscan encontrarse en casa y clasificarse para competiciones europeas para la siguiente temporada.

Ese teórico favoritismo bávaro no lo pudimos apreciar en Old Trafford, donde los ingleses estaban teniendo muchos problemas para sacar sus partidos adelante. En el partido de ida el resultado fue de 1-1, por lo que los de Pep Guardiola se llevaban ligera ventaja del feudo de los “red devils”. Para la vuelta el Allianz Arena presentaba un aspecto espectacular. Todos daban al Bayern ya como semifinalista, sin embargo no hicieron caso a una frase que pronunció Giggs antes del partido de vuelta. El veterano jugador de Gales, ante el pesimismo que existía sobre el papel del United en la eliminatoria, dijo: “Somos el Manchester United”. El capitán dejó claro quiénes eran y que representaban. Iban a luchar.

Onces del encuentro

Los recursos del Bayern son demasiados ante un United que poco tiene que hacer ante un equipo de tal riqueza táctica. La defensa es también el ataque del Bayern, sobre todo con los buenos balones diagonales de los centrales. Los laterales del Manchester debían estar constantemente vigilando sus espaldas ante esos peligrosos balones. Una variante táctica que añadió Pep fue dejar a Kroos como único mediocentro del equipo, por lo que el peligro podría llegar en las transiciones rápidas del United. Las coberturas del mediocentro alemán estaban aseguradas, pero esa posición le restaba presencia en llegada desde segunda línea y desperdiciar el buen disparo desde media distancia. Pero sí dotaba al equipo de esa pausa, de ese buen cambio de dirección del juego del que disfruta.



Aunque esa llegada de Kroos no existía, el Bayern llegaba con muchos hombres al ataque. El mayor peligro en ataque por parte del Bayern lo llevó Robben. El extremo holandés llegó con mucho peligro en diagonales desde la banda. El ex del Bayern optaba, en casi todas las ocasiones, por el recorte hacia dentro para driblar rivales y finalizar con un buen disparo. La otra variante era la de llegar hasta línea de fondo y poner el centro con la pierna menos buena. Evra poco pudo hacer ante el gran nivel de forma de Robben, que con sus conducciones de zurda fue el mayor activo en ataque del Bayern. Robben baja a recibir, en numerosas ocasiones y como suele entrar por banda, libera espacios por el medio para las subidas de Lahm.

El capitán bávaro fue lateral derecho y no mediocentro como venía siendo la tónica habitual. La forma de sacar el balón del Bayern lo encuadraba como mediocentro en esa situación del juego, junto a Alaba. Los dos medios se encuadraban como interiores con libertad de llegada al área. Esta variante táctica ayuda a Kroos a estar bien escoltado en salida y el Bayern acumulaba así muchos jugadores por delante del balón. Esto hacía que las líneas de pase aumentaran y siempre hubiera un jugador bien situado para recibir el balón. En esa colocación, los centrales se abrían a banda para tapar las salidas por banda. Con esta organización, la pérdida debe producirse en zonas muy alejadas del área y realizar tras esta una presión adecuada para recuperar cerca de la zona defensiva rival.

Las jugadas atacantes, excepto las diagonales de Robben, finalizaban tras un centro lateral. Se pudieron ver relativamente pocos intentos en forma de disparos desde media distancia. Ribery estuvo muy vigilado por Jones, que cuajó una gran eliminatoria completa. El joven central inglés despejó todas las dudas surgidas en cuanto a su rendimiento y capacidad de ser titular en una defensa como la del Manchester United. Los “red devils” se organizaron en dos líneas de cuatro en repliegue, dejando tan solo descolgados a Rooney y a Welbeck. El internacional inglés era el encargado de recibir el balón y trasladarlo con velocidad al área rival, buscando siempre la transición rápida o el peligro a balón parado. El balón largo también fue un recurso muy utilizado para salvar la presión de los locales y dar la posibilidad de que algún jugador de los de arriba pudiera aguantar el balón.


Miedo y goles


El descanso llegó y el partido seguía favorable al Bayern. El único problema fue que los de Pep no lograron tener claras ocasiones de gol. A los pocos minutos de comenzar la segunda parte, Evra sembró el silencio en Múnich. El gol vino motivado por una pérdida en salida de balón, el peor error que los futbolistas del Bayern pueden cometer. Valencia recuperó y se fue de su par en la banda. El ecuatoriano puso un buen centro que llegó a la frontal. La frontal era un espacio vacío, ya que el equipo estaba ordenado para salir y dejó huecos al seguir solo a los delanteros rivales. Para más inri, el lateral francés enganchó un disparo fortísimo y certero a la escuadra izquierda de Neuer. La alegría de los ingleses duraría poco.

Dos minutos después del gol de Evra, el Bayern consiguió el empate por medio de Mandzukic. El croata se anticipó perfectamente al autor del gol dos minutos antes, Evra. El francés falló en la marca y permitió el empate. El partido, con este resultado, estaba destinado a la prórroga. Pep cambió el rumbo del encuentro dando entrada a Rafinha. Con el ex del Schalke el Bayern pasaba a jugar con doble pivote y con Rafinha de lateral. Kroos no estaría tan solo y dispondría de más libertad para llegar teniendo a Lahm como escudero. Esto aseguró un mejor control de partido. Cuando el ataque del Bayern se volcaba a una banda, el extremo contrario se quedaba sin marca. Así llegó el segundo gol de los alemanes. Robben se aprovechó de un centro pasado que venía de la otra banda para ganar línea de fondo y poner el centrol. De nuevo, un atacante bávaro se anticipaba a un central del Manchester.



Tras el segundo gol, el partido entró en una fase de calma. Robben consiguió el premio del gol en una de sus peligrosas diagonales. Aunque fue con algo de suerte al golpear, su finalización en Vidic, que intentaba taponar el disparo del holandés. El central serbio se despide de la Champions League con el United y posiblemente la próxima temporada, ya que es muy posible que el Inter no se clasifique. Los enfados de Guardiola eran constantes en la insistencia de algunos jugadores por jugarse la posesión en vez de aguantarla. El Bayern se une a Madrid, Atleti y al Chelsea como semifinalista de la máxima competición de clubes. 


Christian Sánchez de la Blanca Portillo |