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lunes, 23 de junio de 2014

La locura de Porto Alegre dignificó el fútbol africano



Partido loco el que vimos ayer en Porto Alegre entre las dos selecciones que, a priori, eran teóricamente las más flojas del grupo H. Los resultados que se venían produciendo y el hecho de que Rusia no está carburando del todo hacían que el encuentro se volviera trascendental y que quien lo ganara daría un paso de gigante hacia los octavos de final.

Ambos conjuntos llegaban al enfrentamiento llenos de confianza: los coreanos consiguieron sacar un punto en su duelo ante Rusia, siendo bastante superiores, mientras que los argelinos estuvieron a punto de ganar a una Bélgica que acabó remontando un resultado en contra. Tras esto, Hong Myung-Bo decidió no introducir ningún cambio en el once inicial, lo que sí hizo Vahid Halilhodžić, quien cambió un poco su planteamiento y se arriesgó algo más que en el partido de ida, alineando a más jugadores de ataque como Brahimi o Slimani.


Onces del encuentro

La idea le salió bien al técnico bosnio. Los argelinos salieron en tromba y acumularon muchos hombres en zonas avanzadas, con el objetivo de desbordar una defensa coreana que ayer se mostró excesivamente blanda. Con todo, los Zorros del Desierto fueron capaces de encontrar el espacio necesario en tres cuartos para que sus futbolistas más talentosos pudieran triangular con relativa facilidad. En ataques en estático, se juntaban nombres como Bentaleb, Brahimi, Djabou y Feghouli en el medio para buscar la espalda de los mediocentros y conseguir sorprender a los centrales rivales. En contraataques, directamente intentaban enviar balones a la espalda de la zaga y salían corriendo. Esto ocurrió en el primer gol: un desplazamiento en largo encontró a Slimani, quien se escurrió entre los dos defensores y acabó batiendo a Jung Sung-Ryong, tras ganar la carrera a sus dos competidores. Dos minutos después llegaría el segundo gol, que llegó a balón parado y rompió el partido.


Así era el asfixiante ataque de Argelia.

Pese al buen juego que mostró Argelia cuando tenía el balón, el verdadero peligro llegó en ataques directos. El tercer tanto, obra de Djabou, también salió de un pase largo que controló Slimani y remató el centrocampista del Club Africain. Así se acabó la primera mitad, con el duelo ya decidido y una Corea rota que solo podía reducir la diferencia pensando en el goal average, pues una derrota aún no les dejaba fuera.

Sin embargo, los asiáticos volvieron al terreno de juego sabiendo que no tenían nada que perder y dispuestos a poner en un apuro a los argelinos. Así pues, los hombres de Hong Myung-Bo dieron un pase adelante y se mostraron más seguros en los segundos cuarenta y cinco minutos. Primero fue el gol de Son Heung-Min, que con un poco de suerte empezó a reducir distancias. Después fue la entrada de Kim Shin-Wook por el (otra vez) desaparecido Park Chu-Young. Con ese cambio se dio prioridad al juego directo, en el que los pases irían al grandullón de dos metros para que éste las bajara y sus compañeros más cercanos pudieran aprovecharse. De poco sirvió en un principio, ya que una combinación exquisita entre Feghouli y Brahimi volvió a explotar las lagunas defensivas coreanas y acabó en uno de los goles más bonitos de lo que va de Mundial, obra del ‘granadino’.

A partir de ese momento, Corea empezó a dominar en cuanto a ocasiones, y el delantero del Ulsan Hyundai sometió a la defensa norteafricana en su propia área. Fruto de las segundas jugadas que creaba, los Tigres de Asia consiguieron el segundo gol, que fue anotado por Koo Ja-Cheol. Después de eso, lo siguieron intentando, y aunque tuvo alguna ocasión más, la diana no llegó y los tres puntos fueron hacia los argelinos, que ayer dignificaron aún más el papel de los africanos en esta competición.


Así acabaron los dos equipos, cuando Corea enviaba balones a Kim Shin-Wook.

Después de este partido, el enfrentamiento entre Rusia y Argelia de la última jornada será clave para decidir quién pasa de la fase de grupos, aunque en caso de una victoria de los europeos o empate, Corea podría meterse si goleara a Bélgica.

Puedes valorar este partido aquí

jueves, 19 de junio de 2014

Corea sorprende a una Rusia sin ritmo

El grupo H es uno de los más igualados de todo el mundial. Rusia y Corea se enfrentaron en lo que sería un partido clave para opositar por la segunda plaza debido al claro favoritismo belga. Los rusos de Capello llegan con una selección joven a lo que supondrá un antecedente a su mundial. Corea es una incógnita. Aúna un gran número de jugadores jóvenes y puede acusar la falta de experiencia. Las claves del encuentro fueron las siguientes.




Park era la referencia del equipo asiático, mientras que Son, el jugador del Leverkusen, se encuadraba en la banda izquierda desde donde partía con velocidad. Corea comenzó aguantando a Rusia en una 4-4-2 en repliegue, donde se quedaban arriba Park y Koo. En este repliegue destacaban las ayudas de los bandas a los laterales. Ahí destacaba la intensidad defensiva de Chung Yong. Koo se movió por todo el flanco atacante, ayudando en la salida y realizando grandes disparos desde media distancia con ambas piernas. EL avance con balón se producía a gran velocidad, aprovechando los espacios a la espalda que dejara su rival. Chung Yong aportó con balón. En vez de irse hacia el exterior por banda, se metía hacia el interior y se juntaba con los mediocentros.

Park apenas aportó en ataque, salvo en alguna jugada donde entraba a las espaldas de la defensa en ruptura desde atrás. La falta de un creador claro marca el juego de Corea. Son hizo daño desde la banda izquierda tras el robo en campo propio y con la salida rápida al contragolpe. En defensa destacó Kim Young-Gwon como un central de buen trato de balón que tiende a la banda para dar salida por ahí y coloca buenos balones largos. En repliegue los mediocentros salían a achicar espacios, no se quedaban estáticos. Han, junto con Ki en el doble pivote, achicaron espacios y  salían para tapar tiros lejanos. Ki se metía entre los centrales para ayudar en la salida de balón. Son retrasaba mucho su posición para entrar en contacto con el balón. Las pérdidas del rival en la salida favorecían por las transiciones rápidas de los coreanos.  



Los espacios que los rusos concedían en el inicio de la segunda parte favorecieron los disparos lejanos de los coreanos, que Akinfeev no supo atajar. El portero ruso ofrecía dudas, con problemas ante todos los disparos que le realizaron. Un Park desaparecido se marchó por Lee Keun-Hoo, que aportaría más profundidad y dinamismo a los coreanos desde el interior a la banda. De un disparo suyo Corea se adelantó en el marcador. Los coreanos olieron sangre con disparos lejanos y los rusos no tapaban esa opción. Lee lo volvió a intentar y Akinfeev falló estrepitosamente. El portero del CSKA no logró poner duras las manos y el balón se le escapó y acabó al fondo de las mallas. Tras el gol Corea se vino algo abajo, queriendo amarrar el resultado inconscientemente. La juventud defensiva se hizo notar en algunos despejes dudosos. Uno de esos despejes provocó el gol de Kerzhakov.

Una Rusia plana

Capello encaraba el partido dejando a su máxima estrella en el banquillo. Dzagoev no era de la partido y sí un mediocampo muy llegador y unas bandas veloces para buscar rápidas transiciones. Kokorin era la referencia rusa, pero encuadrado en esa posición no tuvo influencia en el juego de Rusia. Gluzhakov tenía la misión de parar todos los ataques rusos, robando y dando salida. Los hombres de tres cuartos se meten entre las líneas de los coreanos y los laterales se incorporan al ataque, lo que desencadena en buenos balones desde la banda. Ante la presión coreana en salida en algunas fases del juego, los centrales enviaban balones arriba para Kokorin, pero este lo tenía difícil al pelear él solo con los dos centrales. Con el rival en posesión de balón, se repliega en 5-4-1 con Glushakov entre los centrales. Cuando el rival se incorporaba al ataque y no finalizaba jugada, Zhirkov era una solución para llevar el balón rápido a posiciones atacantes. Lo más destacable de Rusia es que  fue muy plana durante todo el encuentro. La falta de un jugador de perfil creativo fomentaba un ritmo lento de partido, pero vertiginoso por los contragolpes de los coreanos.


Fue en la segunda parte cuando Fayzulin pudo llegar por primera vez al área de Corea. El comienzo fue bastante intenso, comparado con lo realizado hasta esos minutos por parte de los jugadores de Capello. Además de aparecer en ataque, Fayzulin también se juntaba al mediocentro para favorecer la salida. Los dos interiores mordían ante la salida de balón rival. Conforme pasaban los minutos, Rusia iba sufriendo las acometidas de los rivales en contras. Corea comenzó a lanzar grandes disparos desde lejos sin oposición y Akinfeev  no estuvo nada acertado. La reacción al gol fue buena en cuanto a temporalidad, ya que no pasaron más de diez minutos entre los dos goles. Capello reaccionó y cambió al equipo. 

Se pasó a un 4-2-3-1 con Dzagoev de mediapunta, Samedov en la derecha, Kokorin en la izquierda y  de nueve Kerzhakov. Fue el ex delantero del Sevilla el que marcó el gol del empate salvando un “match ball” para Rusia. Un mal despeje y un rebote le calló al delantero recién salido. Este se giró y disparó haciendo gala de su agresividad ofensiva. A partir de ahí poco más. Rusia lo intentó a impulsos y Corea se conformaba. El empate fue lo más justo en un encuentro vertical y plano a partes iguales. 


Christian Sánchez de la Blanca Portillo

domingo, 18 de mayo de 2014

Análisis de Corea del Sur: a repetir lo irrepetible

Cuando se habla de una selección que se ha clasificado para su octava Copa del Mundo consecutiva, uno automáticamente piensa en las grandes potencias mundiales, en las que todo el mundo considera favoritas antes de que se empiece a rodar la bola, en las mejores del mundo, en definitiva. Pero hay una de la que nadie habla –menos por aquella gran actuación en 2002, cuando eran anfitriones, en la que incluso eliminaron a España y quedaron cuartos-. Ésta es Corea, un conjunto que se ha clasificado para la máxima competición de combinados nacionales desde 1986, cosa que solo han conseguido cinco selecciones más: Brasil, Argentina, España, Italia y Alemania. Pese a que los números cuando se han clasificado no son demasiado buenos -cinco veces se quedaron en la primera fase, una llegaron a octavos y otra lograron el cuarto puesto-, podríamos considerar a los coreanos como unos habituales. Y es que ahora cuesta pensar en un Mundial en el que los locutores no se harten de decir Kim, Park y Lee.



Su camino para conseguir el billete a Brasil no fue fácil. Quedaron encuadrados en un grupo con Irán, Uzbekistán, Qatar y Libano, y aunque partían como favoritos, se acabaron complicando la vida seriamente. Empataron a 14 puntos con los uzbekos en la segunda posición, después de ganar cuatro partidos, empatar dos y perder otros dos. Perdieron clarísimamente en su duelo contra los líderes, Irán, y se les puso difícil la clasificación después de sacar un mísero punto ante el débil Líbano. Pero finalmente se impuso la lógica y el nombre de Corea del Sur figurará entre las 32 selecciones que disputarán el torneo, y estará dirigida por un seleccionador es una institución en todo el país. Los malos resultados cosechados por el ex entrenador Choi Kang-Hee provocaron su destitución, por lo que se decidió apostar por el antiguo capitán de la selección y leyenda Hong Myung-Bo, que además es el que más veces ha vestido la casaca coreana, siendo internacional en 135 ocasiones. El que hasta entonces era segundo entrenador del Anzhi Makhachkala pretende llevar a su país lo más alto posible, pasando por clasificarse para la ronda final en un grupo que, pese a ser difícil, les da alguna posibilidad. Veremos qué nos deparan; calidad no les falta, pero necesitarán algo más de regularidad que en la fase previa para poder dar una buena imagen y acabar en rondas avanzadas.

Para hacerlo, la selección irá con los siguientes jugadores:



La teórica alineación titular presenta muchas dudas en todas las líneas. La inestabilidad a la hora de hacer las convocatorias, en las que participaron muchos jugadores distintos, dificulta la elaboración de un posible once, aunque lo que está bastante claro es que se formarán en un 4-2-3-1. Analizamos línea por línea las posibilidades que maneja el entrenador.

La portería será indudablemente para Jung Sung-Ryong, el portero que ha mostrado más seguridad, que sale bien a por el balón y va bien por alto, aunque seguramente deberá mejorar en las estiradas y los reflejos, dos puntos que no son su fuerte. Siguiéndole, tenemos una línea de cuatro en la que el único indiscutible será Kim Young-Gwon, quien sostiene todo el equipo desde la zaga: es el encargado de la salida de balón debido a su buen desplazamiento en largo, pero también es clave cerrando o yendo al cruce en defensa. Acompañándole en el centro, tendremos a Kwak Tae-Hwi o a Hong Jeong-Ho. Parece ser que parte como favorito el primero, un hombre más experimentado y que ha encontrado la forma de compenetrarse con Young-Gwon, lo que es bastante importante. Va bien al cruce y no pierde tanto la espalda como su rivalde posición, lo que puede hacer que Hong Myung-Bo se acabe decantando por él. En las bandas es donde hay más dudas. La consigna es clara: no pueden haber dos jugadores defensivos ni dos ofensivos, por lo que el equilibrio en este aspecto es muy estricto. Siguiendo esta pauta, lo que parece más lógico analizando los últimos partidos con el nuevo seleccionador, es ver a Lee Yong en banda derecha y Kim Jin-Soo en izquierda. El primero es bastante defensivo y el segundo tiene más recorrido, por lo que en este caso se cumpliría lo comentado.




Pero es en el centro del campo donde seguramente está el punto débil de este conjunto. Hay poca calidad en esa zona, por lo que lógicamente no se espera nunca que se tenga el balón, sino todo lo contrario, ya que es un equipo que se caracteriza por la contra y el juego extremadamente directo, en el que muchas veces no hay distribución y el esférico no pasa por el medio. Aquí, aparece otro indiscutible: Ki Sung-Yueng será uno de los dos pivotes, y tendrá un papel muy libre, pues tendrá que sacrificarse en defensa y adoptar un rol destructivo, pero también podrá incorporarse al ataque, donde puede aprovechar su potente disparo. A su lado, es casi seguro que tendremos a un jugador más destructivo que creativo y más táctico que técnico, ya que no será tan necesario que domine el balón, sino que sepa tapar el espacio ante los ataques rivales. Buenas opciones en esta posición serían Park Jong-Woo o Han Kook-Young, aunque ambos dejan muchas dudas.

Pero la verdadera calidad llega en la zona de tres cuartos, que se caracteriza principalmente por la endiablada velocidad de los futbolistas que la pueblan. Formando una línea de tres que se mueve muchísimo por detrás del delantero, se trata de una serie de jugadores que en muchos casos bien podrían jugar como puntas. En banda izquierda parece fijo Son Heung-Min, que espera cuajar una buena actuación en el Mundial para confirmarse como un jugador de clase mundial que puede llegar muy lejos si se lo propone. A su lado, tendremos a un enganche en el que pueden entrar dos jugadores distintos, que se prevé que pelearán por un puesto en el once titular. Estos son Lee Keun-Ho y Koo Ja-Cheol. El primero, mucho más rápido, mantendría la tónica de toda la línea, mientras que el segundo, con algo más de control con el balón, sería un buen canalizador del juego coreano. Parte como favorito Keun-Ho, ya que seguramente es el más veloz de la plantilla, algo que puede serle muy útil por el estilo de juego que tiene su equipo. En la banda derecha es donde quizás hay más dudas, y también más alternativas. Pueden jugar hasta tres estilos de jugador: uno con mucho más gol, como podría ser Park Chu-Young, que va bien entre líneas y tiene muy buena definición. El otro, con algo más de sacrificio en defensa y mucho más táctico, como Lee Chung-Yong, y, finalmente, alguien rápido y con calidad para el desequilibrio como Kim Bo-Kyung. Todas las opciones son buenas, aunque lo que parece que va a darse será lo primero, ya que el actual jugador del Watford es el que más nombre tiene y daría más gol y peligro en los últimos metros.




Pero posiblemente no es ninguno de los anteriormente mencionados la clave en ataque, sino que lo es el delantero centro, Kim Shin-Wook. Se trata de un referente que casi llega a los dos metros de altura, y que se dedica principalmente a bajar balones en ataque para distribuirlos entre los hombres que lo escoltan. Apunta a delantero titular y será clave en los centros laterales, en los desplazamientos de Young-Gwon y en los saques de esquina. Se espera que tenga un papel más sucio que goleador, pero promete ser muy importante en las ofensivas de su equipo.

Analizando las diferentes opciones y pensando en las preferencias del seleccionador, hemos confeccionado un once que podría ser el titular en Brasil.




Posibilidades en la competición

Al quedar encuadrados en un grupo relativamente asequible, las opciones de clasificarse para una ronda posterior han aumentado bastante. Pese a que parece bastante probable que Bélgica consiga el primer puesto, se espera que la lucha para la otra plaza que da acceso a octavos sea muy igualada. Así pues, Corea tendrá que luchar contra Rusia y Argelia, en lo que no será un camino llano, pero que sí da bastante esperanza a los coreanos. Los rusos no pasan por su mejor momento de forma, y los argelinos, pese a que son muy buenos jugadores, son tan incógnita como los tigres de Asia, ya que sus futbolistas no tienen mucha experiencia en competiciones como ésta. Todo puede pasar y todos se pueden clasificar en esa segunda posición, contando con que Bélgica se clasifique primera, lo que a priori parece ser lo más lo más lógico.



Jugador clave

Puede parecer extraño que un defensa sea el hombre más importante en un equipo, pero esto es lo que ocurre en la selección coreana. Kim Young-Gwon, central zurdo, es el que sostiene toda la estructura de su conjunto. Como hemos comentado antes, es quien se encarga de jugar el balón en salida. El juego gira entorno a él, ya que el lateral de su banda sube y aprovecha toda la zona libre para ocuparla y tener espacio para ejecutar un desplazamiento en largo o jugar en corto con los centrocampistas, aunque normalmente opta por lo primero. El actual jugador del Guangzhou Evergrande es también un seguro de vida en defensa. Se adapta a las necesidades del equipo y explota las cualidades que se necesitan en cada momento. Va bien al cruce, pero también es muy apto para quedarse como último hombre, marcando al delantero centro y mostrándose conservador para despejar el balón si el rival supera todas las líneas. A los 24 años, ya ha despertado el interés de varios clubes europeos, y de hacer un buen Mundial, no extrañaría que lo viéramos triunfando fuera de Asia. 


Jugador revelación

No es tan revelación ya, porque se trata de un hecho, pero era una obligación incluirlo aquí. Ha sido posiblemente el mejor del Bayer Leverkusen esta temporada y es también el más reconocido de la selección coreana, así como el más peligroso y el que más deben tener en cuenta las defensas contrarias. Éste es Son Heung-Min, un jugador muy polivalente al que todo apunta que veremos como extremo izquierdo en Brasil. Llegando desde segunda línea, ha demostrado tener mucho gol, y gracias al potente disparo que posee, es muy peligroso en todas las posiciones cerca del área. Es también muy desequilibrante, pues mezcla velocidad y calidad técnica para deshacerse de sus rivales y acercarse a la portería rival. De esta manera, se postula como una de las piezas importantes de este equipo en ataque, y al igual que su compañero antes mencionado, espera cuajar una buena actuación este verano para hacerse un sitio entre las agendas de los grandes clubes del mundo, aunque el del Leverkusen es uno de los proyectos más ambiciosos de Europa actualmente. Calidad para triunfar no le falta. Y tiene 21 años, así que tiene un futuro enorme para ser una superestrella.