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domingo, 15 de junio de 2014

La historia de los mundiales se escribe así


Dos estilos, dos históricos, dos maneras de ver el fútbol... Unos inventaron el fútbol y los otros nos enseñaron a jugarlo en equipo. Si Italia tiene 4 mundiales es porque ha sabido interpretar este deporte para sacar el máximo desde la pizarra, Inglaterra aunque tenga solo una copa del mundo siempre compite y lo de ayer no fue menos.

Roy Hodgson elaboró un plan para atacar por fuera ya que por dentro Italia desde que esta Prandelli acostumbra a tener muchos centrocampista. Rooney por izquierda, Sterling por el centro y Welbeck por la derecha con Sturridge arriba. El intercambio de posiciones fue muy claro: Rooney con Sterling por izquierda y Welbeck con Sturridge por la derecha para mover la defensa azzurra. Cesare por parte de los italianos salió con 3 lineas escalonadas a partir del medio campo: De Rossi(con Chiellini y Darmian casi a su altura) como pivote, Pirlo y Verratti como interiores y Marchisio con Candreva de falsos mediapuntas. Digo falsos porque sin balón estaban más por fuera por la lógica atención hacia el juego de bandas inglés y ya con balón iban siempre hacia dentro, aunque Candreva aprovechó las subidas de Darmian para distraer defensas y llegar hasta linea de fondo. Buffon fue baja por lesión.


El ritmo del primer tiempo fue frenético, si bien los italianos tenían mucho más balón los de Hodgson cada vez que recuperaban salían como balas y es que pese a tener un buen medio campo los de Prandelli carecen del talento defensivo de antaño. Perdidas tontas y 1vs1 en los que siempre salían perdiendo lo demuestra. Con todo eso Pirlo llevó la batuta del encuentro y nos dio una clase de como jugar a este deporte que no debemos olvidar. Fue el primero en darse cuenta que Inglaterra replegando tenía un agujero tremendo detrás de los centro campistas. Cahill y Jagielka no salían del área y en cuanto Gerrard o Henderson salían a presionar se abría un agujero tremendo en el que la floja presión de Rooney no ayudaba. Llegó un córner para los italianos que sacaron en corto hacía Verratti y este pasó a Pirlo(que ya habia visto desmarcado a Marchisio fuera del área) que dejó pasar el balón entre sus piernas para que Claudio desde mas de 30 metros le pegara y marcará el primero del partido. Italia se ponía por delante pero no duraría mucho.

Exactamente tres minutos después desde las botas de Sterling salió un pase al espacio hacia Rooney que provocó un contragolpe de manual. Wayne centro al segundo palo donde estaba Sturridge y este empato el encuentro. La defensa azzurra quedaba entredicho y a eso hay sumarle que el jovencisimo Sterling regateó, tiro paredes, provocó faltas, dio pases.... Fue una locura el partido suyo. Se sabía que tenía mucho talento pero no para dar el recital que dio siendo tan joven. Los de Prandelli no se quedaron ni mucho menos atrás y desde ahí salieron en tromba para ponerse otra vez por delante pero el larguero les prohibió de marcar el segundo gol antes del descanso.

Mapa de pases de Pirlo(izquierda) y Sterling(derecha)
Con todo eso dos jugadores por encima de todos estaban demostrando el estilo de cada uno llevando la batuta de sus equipos. Pirlo con la azurra y sus interminables pases y Sterling con sus transiciones al espacio. Empezaba el segundo tiempo y el ritmo no bajaba, Hodgson cambio de banda a Rooney con Welbeck(jugador con mayor recorrido defensivo) para que este ultimo tapara más una banda en la que Candreva y Darmian estaban haciendo mucho daño. Así Rooney se emparejaba con Chiellini que es un central reconvertido a lateral para la ocasión y no que no estaba generando mucho peligro en ataque. Llego el minuto 50 y Candreva llego a linea de fondo, recortó y dio un centro al segundo palo en el que Gary Cahill perdió la marca de Balotelli, marcando el italiano el 2-1.

Con este gol Italia se ponía por delante y Prandelli no dudó quitar a Verratti-que ayudo mucho a que Pirlo no tuviera tanta presión en elaborar él solo- para dar entrada a Motta y asi tener más presencia en el robo. Italia perdió posesión y se vió como poco a poco Inglaterra empujaba más llegando a meter en el área a los de Prandelli. Entraron más tarde Barkley, Wilshere y Lallana, ganaron frescura y llegaron con mas facilidad los de Hodgson a linea de fondo pero Italia no regaló nada. También entraron por parte de los azzurris Inmobile y Parolo pero no varió el marcador. Quedará para el recuerdo este partido por como dos estilos distintos pueden acabar siendo lo contrario por las necesidades de marcar. Italia toma ventaja en uno de los grupos más difíciles del mundial.

miércoles, 11 de junio de 2014

Análisis de Italia: Aire nuevo para la azzurra


Cuatro estrellas (1934, 1938, 1982 y 2006) hacen de la nazionale italiana un equipo siempre a tener en cuenta. Italia es historia por su “Catenaccio”, pero por muchas cosas más. Historia y solera, un patrón propio, carisma y tenacidad. Ialia llega a Brasil entre dudas y malos resultados en los preparatorios. Un juego torpe y embarullado. Debilidad defensiva, en su línea históricamente más poderosa. Y sobre todo sin un esquema  o patrón claro que proponer. Hace 4 años en Sudáfrica, la azzurra firmó la que fue una de las peores participaciones de su historial en los Mundiales. Un 26º puesto que avergonzó a su nación y a su fútbol. Dos años más tarde, sin embargo, una selección similar a la de Sudáfrica se plantó en la final de la Eurocopa de Ucrania y Polonia. Lo que significa que estamos frente a una completa incógnita.

Los de Prandelli llegan con la necesidad de mejorar el papel de hace 4 años, pero sin estar en esa primera línea de favoritismo a la que se ve acostumbrada la selección italiana en cada cita a la que acude. Y lo hacen con una base muy veterana, pero con nuevos aires y sabia nueva, que rejuvenece y lava la cara a una plantilla que pedía una reforma a gritos.

Convocatoria


Prandelli viaja con todo a Brasil, con todo lo que puede mejor dicho, ya que la baja de Montolivo le ha dado que pensar al técnico italiano. Se le ha criticado mucho por dejar fuera de la convocatoria a Guisseppe Rossi, el delantero de la Fiorentina, que ha estado lesionado una gran parte de la temporada, pero que la ha acabado en forma. El esquema de Italia será un 4-3-3 en el que Buffon será el portero. Por delante tendrá una defensa de cuatro compuesta por De Sciglio en el lateral derecho y Chiellini en el izquierdo, con una pareja de centrales formada por Barzagli y Bonucci.

El centro del campo lo compondrán Motta, Pirlo y Verratti, formando un trivote en el que el centrocampista del PSG será el pivote defensivo, y estará escoltado por Pirlo y Verratti que serán los interiores del equipo. Por delante, Cerci caerá a una banda y Lorenzo Insigne o Candreva caerán a la otra, dejando sólo arriba a Ciro Immobile o a Mario Balotelli, veremos por cuál de los dos opta Prandelli en el partido ante Inglaterra, aunque Immobile llega con más puntos de ventaja sobre Balotelli.




Posibilidades en el Mundial

Italia se enfrenta ante uno de los Mundiales más difíciles de los últimos años debido al nivel que tienen la mayoría de selecciones. Tiene un grupo muy complicado en el que se tendrá que enfrentar a dos selecciones que optan a ganar el título, Inglaterra y Uruguay, y una selección que ha tenido la mala suerte de caer en un grupo como éste, Costa Rica. El partido frente a Inglaterra tiene pinta de ser el más complicado. Nunca es fácil enfrentarse a los ingleses. De ahí saldrá seguramente el primer clasificado del grupo. Uruguay plantará cara a los italianos, pero su nivel defensivo es inferior, y el ofensivo es igualado, por lo que Italia debería ser favorita. El partido ante Costa Rica es el más fácil. Italia debería ganarlo fácilmente. A partir de ahí, en los octavos de final, Italia se enfrentará a Colombia, Grecia, Costa de Marfil o Japón, un enfrentamiento muy difícil de prever. Italia no debería tener problemas para llegar lejos en el Mundial.

Jugador clave

Es imposible no pensar que el jugador clave de este equipo no sea Andrea Pirlo. Desde hace años, se ha creado una dependencia enorme en el centro del campo italiano del jugador de la Juventus. Si él no juega, aparece un vacío importante que es muy difícil de cubrir. Prandelli lo sabe, y busca día tras día un sustituto joven, que bien puede ser Verratti. Por lo que se comenta por las redes y los medios de comunicación italianos, éste será su último Mundial. Es obvio, ya no tiene una edad adecuada para aguantar hasta el Mundial 2018 de Rusia, pero no debemos descartarle para Francia 2016, la Eurocopa. Por lo que le hemos visto a Prandelli en los amistosos, Pirlo puede jugar por delante de De Rossi o Motta junto con Verratti o Marchisio, o incluso de pivote con ambos por delante. Juegue donde juegue, demuestra siempre que Italia sin él no es la misma. Veremos si repite lo mismo que en 2006.

Jugador revelación

Para el jugador revelación de la selección italiana hemos escogido al joven delantero centro del Torino, Ciro Immobile por varias razones. Aun siendo el pichichi de la Serie A, no parte como favorito para ser el nueve de la azzurra. Tiene por delante a Mario Balotelli, y en el esquema de Prandelli sólo hay sitio para un nueve. En teoría será el suplente del delantero del Milan, por delante de Cassano, pero las decisiones de Prandelli siempre son polémicas, pero no creemos que deje sin minutos al cappocanioneri. Será el revulsivo en los partidos que Italia no logre sacar adelante durante el Mundial, y seguro que cuenta con los suficientes minutos para que todos pongamos nuestros ojos sobre él. Le seguiremos muy de cerca. Su futuro promete, y ya se ha empezado a escribir su historia. Quién sabe si este Mundial será un capítulo glorioso en su biografía.

sábado, 26 de abril de 2014

La Roma no pierde la esperanza


Ayer era un gran día para el fútbol italiano. Roma y Milan se enfrentaban necesitados de puntos para conseguir sus respectivos objetivos. La Roma, necesitaba los tres puntos para poder continuar una jornada más a la caza de la Juve. El Milan sabía que gran parte de sus opciones para estar en Europa la temporada que viene pasaban por puntuar en el Olímpico de Roma, ya que le separaban tan sólo cinco puntos del Inter de Milan. Ambos equipos venían de cosechar victorias en los últimos partidos. Ocho consecutivas por parte de los locales y cinco para los visitantes. La "Loba" saltó al campo un 4-3-3 con la línea defensiva integrada en su totalidad por brasileros, mientras que "Il Diabolo" apostó por un 4-2-3-1. Finalmente, tras un pequeño homenaje al recientemente fallecido Tito Vilanova, comenzó a rodar la bola.

El Milan comenzó como se esperaba. Replegado atrás y esperando tener el balón para que Honda, Taarabt y Kaka' montasen la contra. La Roma comenzó adormecida. Tenía la posesión pero no asustaba a Abiatti. Pero el equipo de la capital fue de menos a más con su centro del campo como protagonista. Nainggolan, realizó un espectacular trabajo defensivo y ofensivo. De Rossi, Pjanic y Totti, manejaban la pelota a su antojo ante un Milan que se limitaba a ser un mero espectador. Arriba, Gervinho tiraba constantes desmarques que conseguían poner en apuros a la defensa milanesa. Defensa en la que, por otro lado, sólo trabajaba Rami haciendo constantes coberturas tanto a Mexès como a Constant. Cierto es que el partido no fue demasiado vistoso, hasta que Pjanic se sacó de la manga un golazo en el cual Abiatti pudo hacer algo más.

En la segunda mitad el Milan salió mejor. Creó más peligro por medio de tiros lejanos, aunque el balón seguía en posesión de la Roma. Tras el dos a cero que anotó Gervinho, todo fue coser y cantar para el equipo de Rudi García.

La Roma jugó con cuatro mediocentros a pesar del 4-3-3,
Totti bajaba a tocar al medio del campo para crear superioridad
numérica.

Con este resultado, la Roma consigue estar una jornada más al pie del cañón. Se pone con ochenta y cinco puntos, a tan sólo cinco de la Juventus. A la espera de que "La Vecchia Signora" visite a un Sassuolo muy necesitado de puntos que no se lo pondrá nada fácil en su estadio. Por su parte el Milan, tras no sacar ningún punto del Olímpico, se queda rezagado con cincuenta y un puntos, a cinco del Inter que es el que marca el límite de Europa. Eso si, con un poco de suerte para el equipo de Clarence Seedorf, podría mantener esa escasa distancia si el Napoli le echa una mano imponiéndose al Inter de Milan. 
Esto es Italia. El Calcio está que arde a falta de cinco jornadas (para Roma y Milan, para el resto seis) para el final. Juve y Roma luchan por el Scudetto. Inter de Milan, Parma y Milan por la Europa League. Y por abajo, Chievo, Sassuolo y Bologna pelean por la salvación. Hagan sus apuestas, una semana más, todo está en el aire.

sábado, 8 de marzo de 2014

Los años dorados de la "azzurra"

Europa recibía la década de los treinta azotada por la gran crisis económica producida por el llamado crack del 29. Está crítica situación económica produciría un nuevo terremoto de los principales pilares del estado liberal y de la democracia. Los imperios nacionalistas comenzaban a levantarse. Mucho antes de que Hitler iniciara su tercer Reich en Alemania, los tentáculos de su homólogo italiano, Benito Mussolini, controlaban ya todos los aspectos de la sociedad italiana. La exaltación de una idea de raza única, de la figura del líder y del terror fueron las bases del régimen de “Il Duce”. Además de todo lo anteriormente comentado, el deporte, en este caso el fútbol, jugó un papel muy destacado en la exaltación del nacionalismo.
Mussolini
Mussolini en el palco principal del estadio en el Mundial de Italia 1934 (vía blogs.elespectador.com)




Italia fue designada como la nación donde se celebraría la segunda copa del mundo de fútbol, el trofeo antes conocido con el nombre de su promotor, Jules Rimet. Como era de esperar, Mussolini consideró prioritaria la victoria de Italia en la competición, con la intención de que todo el mundo presenciara su nación, la identificación de la sociedad con el equipo nacional y la unión de su patria. La situación política y la consigna del terror de Mussolini influirían en la competición. Dicha repercusión se produjo por dos factores: la nacionalización de varios jugadores de garantías, como los argentinos Luis Monti, Raimundo Orsi, Enrique Guaita, Demaria o el brasileño Anfilogino Guarisi y a través de la presión sobre los árbitros mediante amenazas de todo tipo, como se podrá observar en el partido de cuartos de final contra España.
La competición estaría algo descafeinada por la ausencia de algunas selecciones americanas, como la por entonces actual campeona del mundo Uruguay. Esto se debió como respuesta de las selecciones americanas al boicot llevado a cabo por las selecciones europeas en la primera entrega del trofeo celebrado en tierras uruguayas. A priori, el cuadro había sido duro con los transalpinos, encuadrándolos con selecciones de gran nivel como una Hungría que iría a más, la difícil Austria de entonces y que quedaría cuarta clasificada, una Brasil que no era aun lo que será posteriormente y una rocosa España.
saludo fascista italia 34
Selección italiana vistiendo de negro y realizando el saludo fascista en el partido de cuartos del mundial 1938
El combinado español, dirigido por García Salazar, eliminaría a Brasil en octavos – recordemos que aún no había formato de liguillas, se comenzaba desde octavos en formato eliminatoria – por un contundente tres a uno. Italia hizo lo propio con el combinado estadounidense, pero de forma más rotunda. La selección dirigida por Vittorio Pozzo comenzaba la competición goleando por siete goles a uno a Estados Unidos. Una selección transalpina que contaba en portería con Combi, en defensa con los férreos Monzeglio y Allemandi, con Luis Monti, Bertolini y Ferraris en el medio, pero con capacidad de llegada; y arriba con Guaita, Meazza, Schiavio, Ferrari y Raimundo Orsi. Todos ellos poseían un gran compromiso defensivo, pero a la vez una gran rapidez en las jugadas atacantes. Las transiciones solían ser muy rápidas, llevadas sobre todo por Giuseppe Meazza y culminadas por los contundentes Schiavio, Ferrari u Orsi.
Así se presentó Italia en su copa del mundo, con un equipo muy equilibrado en todas sus líneas y con una gran capacidad para contragolpear. Tras vencer a Estados Unidos sin ningún tipo de apuros, en cuartos esperaba una rocosa España donde podíamos encontrar a jugadores destacados en todas sus líneas, como el portero Ricardo Zamora, el defensor Jacinto Quincoces, Iraragorri o Gorostiza. El Estadio Giovanni Berta de Florencia acogió un partido que pasará a la historia y que será el inicio de una gran rivalidad entre estas dos selecciones.
Vittorio Pozzo
Vittorio Pozzo consiguió dos trofeos Jules Rimet y un oro olímpico.
El encuentro fue muy igualado, pese a que el árbitro actuó muy condicionado por la presión local. El colegiado suizo, Luis Baert, permitió un juego muy duro por parte de los italianos, que se saldó con varias lesiones en el combinado español. Pese a que la selección transalpina se vio bastante favorecida por el arbitraje, el partido quedó empate a uno, teniéndose que jugar  uno  de desempate. La selección española acudió con hasta siete bajas y algunos jugadores tocados por el partido anterior, que debido a su dureza e igualdad sería calificado como “La batalla de Florencia”. Los de Vittorio Pozzo se impusieron a España por un solitario gol, contando con varias novedades en el once respecto al partido anterior. En semifinales esperaba la fuerte Austria, que había eliminado a Hungría en cuartos.
Italia se impuso también a los austriacos de forma clara en el juego. El guardameta austriaco Platzer evitó en numerosas ocasiones que los suyos recibieran una mayor cantidad de goles. El gol del nacionalizado Guaita valía para que Italia se clasificara para la final de la copa del mundo en su país. En la otra semifinal Checoslovaquia se impuso de forma clara ante Alemania por tres goles a uno con una gran actuación del delantero Nejedly que anotó los tres goles de su equipo.
Vittorio Pozzo puso en liza un 2-3-5 que formaron Combi; Monzeglio, Allemandi; Ferraris, Monti, Bertolini; Guaita, Meazza, Schiavio, Ferrari y Orsi. Schiavio ocupo la posición de nueve puro, con poca movilidad. Esa movilidad ya la aportaban Meazza y Ferrari, por dentro y Orsi y Guaita por los costados. “Il Duce” asistió al Estadio Nacional de Roma para presenciar una victoria de su selección y el fervor nacionalista en la grada. El encuentro fue disputado con una Checoslavaquia que vendería muy cara su derrota pese a ser víctima de otro arbitraje cuanto menos polémico.
once de italia final 34once chekoslovaquia final 34
Fue recién entrado el último cuarto de hora de partido cuando Puc, hombre de banda derecha, anotó el gol que colocaba a Checosovaquia por delante con poco tiempo de reacción para la escuadra italiana. Una victoria ante esas condiciones tan desfavorables generaría en el público un júbilo desmedido. El mundo presenció la primera victoria a la italiana de la historia. Corría el minuto ochenta y uno de partido cuando Raimundo Orsi puso el empate llegando desde la derecha. En los minutos de descuento, Angelo Schiavio culminó la agónica remontada italiana para deleite del estadio. Italia se convertía en la segunda selección campeona del mundo y Mussolini veía cumplido su deseo de mostrar el fervor nacionalista italiano a todo el mundo.
Schiavio anota el gol de la final del 34
Angelo Schiavio anota el gol de la victoria que significa el primer mundial para Italia.
Más allá de las polémicas arbitrales, Italia se convirtió en la selección más potente del mundo. Tras el éxito mundialista, hizo su aparición otro gran jugador que sería de gran importancia para los italianos, Silvio Piola. La combinación de grandes jugadores y de una presión inusual por ganar para agradar al Duce formó un equipo insaciable. El manejo del vestuario por parte de Vittorio Pozzo fue otro factor fundamental para entender los éxitos de este equipo. Los jugadores destacaban su humanidad y su sabiduría futbolística adquirida en tierras inglesas.
Pozzo supo trasladar el ambiente de preponderancia del país a su selección, como demostró también con la selección amateur, con la que consiguió el oro en las olimpiadas celebradas en Alemania en 1936. La final le enfrentó a Austria, a la que había derrotado un año antes con la selección absoluta con una gran actuación de Piola que marcó dos goles. El partido se resolvió con dos goles de Frossi, aunque Austria siempre tuvo posibilidades gracias al gol de Kainberger. Así Italia llegaba al mundial de Francia 1938 siendo campeona del mundo y olímpica.
juegos olímpicos 36
Final de los J.J.O.O. Alemania 1936 contra Austria
Encontramos una Europa que caminaba hacia la segunda guerra mundial. Francia – que será uno de los países aliados en dicha contienda – fue seleccionada como sede de la competición, sobre todo por la influencia de Jules Rimet, francés de nacimiento. Las selecciones sudamericanas no acudieron a la cita, a excepción de Brasil y Cuba, como motivo de protesta por no celebrarse el mundial en territorio sudamericano. Otra de las ausentes fue la potente Austria, debido a la política expansionista de Hitler, el Anschluss. Fue una fiesta del deporte celebrada entre conflictos bélicos, pactos secretos y formación de los bandos de la inminente guerra.
La selección italiana fue emparejada con Noruega en octavos de final, a la cual derrotó con algunos apuros. El encuentro acabó con empate a uno en el marcador, lo que derivó en prórroga. Recién comenzado el tiempo extra, Silvio Piola hizo bueno el gol inicial de Colaussi y dio el pase a cuartos con su gol. Francia venció a Bélgica y se enfrentaría a la actual campeona en cuartos de final. La rivalidad de estos dos conjuntos ya venía de años atrás. Francia fue la primera selección a la que Italia se enfrentó de manera profesional y a la que derrotó por seis goles a dos en Milán.
Mismos goleadores, distinto resultado. Colaussi volvió a abrir la lata, pero un minuto después Francia empató por medio de Heisserer. Llegada la segunda parte, Piola volvió a ser el héroe italiano al anotar dos goles, dando de nuevo el pase a la siguiente ronda.  Brasil derrotó a Checoslovaquia – finalista en Italia 1934 – por dos a uno consiguiendo llegar a semifinales. Los de Vittorio Pozzo poseían novedades en su once con respecto al anterior mundial, sobre todo en defensa, donde Foni y Rava eran ahora los encargados de defender la portería de Olivieri. En el medio se daban cita Serantoni, Andreolo y Locatelli. Para finalizar, en la parcela ofensiva podíamos encontrar a Biavatti y Colaussi en banda, a Meazza y Ferrari como interiores y al gran Piola como hombre más adelantado.
Desplegando un juego muy similar al practicado en la anterior copa del mundo – basado en la salida rápida al contragolpe y una sólida defensa – vencieron a Brasil por un ajustado dos a uno. Una Brasil que no alineó a su hombre más importante, Leônidas Da Silva, que a la postré será el máximo goleador del torneo. Colaussi abrió el marcador por tercer partido consecutivo, labor muy destacable, y Meazza puso la puntilla de penalti. Tan solo un tardío gol de Roméu puso algo de emoción a los minutos finales. Italia conseguía llegar de nuevo a las semifinales, ahora sin polémicas arbitrales ni sucesos extraños. Lo hizo por méritos propios, con un Colaussi que, pese a jugar muy escorado, fue vital en el aspecto goleador y con un joven Piola en estado de gracia.
Hungría, liderada por Gyula Zsengellér y György Sárosi, comenzaba a dar señas de lo que  años después sería, la mejor selección del mundo con un juego atractivo y aplastante. Los hombres de Alfred Schaffer, su entrenador, llegaban a la final tras haber dejado en el camino a las Indias Orientales Holandesas, a Suiza y a Suecia; habiendo encajado tan solo un gol y marcando trece en tres partidos. La codicia deportiva de Mussolini era ilimitada. Pese a los éxitos recientes de su selección, se negaba ver perder al combinado nacional y se lo hizo saber a Vittorio Pozzo con el siguiente telegrama: “Vincere o moriré” (Vencer o morir). El aliciente de vencer en la final a una selección que representaba un país dominado por el comunismo reforzaría su postura de rechazo hacia esa ideología.
Hungría del 38Italia-final-mundial-1938
La final tuvo un comienzo con goles, característico en los encuentros de esta época por la dificultad de los jugadores de adaptarse al entramado táctico de sus entrenadores. Como no podía ser de otra manera Colaussi fue el primer goleador del partido, rematando un centro desde la derecha ganando la espalda de la defensa rival tras una gran contra italiana. La alegría duro poco, ya que Titkos empataba tras una jugada embarullada en el área italiana. La defensa italiana no acertó a despejar y Titkos, desde la derecha, puso el empate a uno con su zurda. El empate de Hungría desencadenó una gran presión italiana a los Polgar, Biro, Szalay, Szucs y Lazar; lo que se tradujo en varias pérdidas por parte de Hungría y en goles italianos.
Pasado el primer cuarto de hora de juego, una jugada, que en directo puede parecer un rondo cualquiera de un entrenamiento, acabó con el gol de Piola, que ponía de nuevo a Italia por delante. Los delanteros italianos tuvieron varias posibilidades de disparo, pero al final fue Piola, a pase de Meazza,  el que anotó  el gol. El guardameta húngaro Szabo y el palo consiguieron salvar el tercero de Italia, que no tardaría en llegar. Otra vez la defensa húngara descolocada y un gran pase desde campo italiano fue aprovechado por la velocidad de Colaussi para marcar su segundo gol y el tercero de Italia en el partido. El encuentro se fue al descanso con Italia ganando tres a uno y siendo superior en el juego.
La suficiencia italiana y el marcador a favor llevaron al relajo transalpino, lo cual fue aprovechado por los de Schaffer para poner la emoción con el tres a dos. Fue a través de una gran acción técnica de Sarosi, que logró salvar la marca de los defensores italianos y superar a Olivieri. Pozzo vio peligrar la victoria, por lo que arengó a los suyos para que realizaran un último esfuerzo. Szabo volvió a trabajar a destajo y a salvar a su selección de una goleada, pero no pudo salvar el cuarto y último gol del partido. Biavati realizó una jugada por la derecha llegando hasta línea de fondo y poniendo el pase atrás. Piola hizo el cuarto ajustando el balón a la derecha de Szabo. Meazza levantó la copa Jules Rimet que acreditaba a Italia como campeona del mundo por segunda vez consecutiva.
italia_1938
Vittorio Pozzo levanta su segunda copa del mundo junto con su plantilla
La gran generación de futbolistas italianos de esta década no volvería a participar en una copa del mundo por el estallido de la segunda guerra mundial, que pospondrá esta competición hasta Brasil 1950. Fue en los años treinta donde Italia se convirtió en la potencia futbolística a nivel de selecciones que conocemos hoy día. Fue la primera gran selección a batir de todos los tiempos, siendo también la primera en conseguir dos copas del mundo de manera consecutiva. Una generación de futbolistas geniales liderados por un entrenador, que aunaba capacidad moral y táctica, a la que una guerra impidió seguir brillando. La pregunta es clara ¿Sería Italia la selección más laureada del mundo si esa generación hubiese disfrutado de continuidad?