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martes, 15 de abril de 2014

Ojeando por el mundo (V): Once ideal de la UEFA Youth League

Esta semana, aprovechando el final de la máxima competición internacional en Europa a nivel de clubes, hemos decidido hacer un paréntesis y cambiar la dinámica de esta sección. Visto el gran nivel demostrado, nos hemos decantado por presentar los jugadores más destacados del torneo y que creemos que pueden llegar más lejos en su carrera futbolística. Lo hemos hecho en forma de once ideal, pero también hemos querido homenajear a algunos que no tenían cabida quizás en el mejor equipo pero sí merecían ser mencionados. Así pues, presentamos los 22 jugadores de diferentes equipos que nos han gustado más, poniendo dos de ellos en cada posición, acabando con una estructura en el campo de 4-2-3-1. Comenzamos.

footballuser.com

Fabrice Ondoa (Barça), 18 años, camerunés, Portero: nunca es fácil ocupar la portería del Barça, pero el camerunés ha sido capaz de liderar al equipo desde el arco. Su gran envergadura le permite ganar en los duelos físicos y aéreos, pero también se trata de un guardameta con muchos reflejos. Quizás debe mejorar un poco en el juego con los pies si quiere acabar triunfando en el Barça, ya que, pese a que es bueno en este aspecto, ser arquero azulgrana significa tener más calidad incluso que eso. Su gran actuación en la final, en la que salvó muchos goles que hubieran cambiado el partido, hicieron en parte que el Barça ganara.

También lo merecía: Thierry Graça (Benfica), 19 años, portugués: gran torneo el suyo. Salvó a su equipo en eliminatorias importantes como ante el City, pero no estuvo muy acertado en la final, por lo que decidimos dejarlo fuera.

 
Fabrice Ondoa apunta lejos en el primer equipo y alguno ya habla del relevo de Valdés.


José Ángel Esmorís Tasende (Manchester City), 17 años, español, Lateral izquierdo: otro español jugando en Inglaterra. El lateral gallego se trata del más joven en su equipo, pero no por eso se ha visto afectado, sino todo lo contrario. Lejos de sentirse cohibido ante un grupo en el que todos son mayores que él, se destapó como un lateral con mucha proyección ofensiva que puede sorprender en ataque con sus incorporaciones, pero que no olvida su tarea defensiva. Domina los dos aspectos que se le piden a un lateral actual.

También lo merecía: Xavier Quintillà (Barça), 17 años, español: reconvertido de central a lateral, este joven jugador catalán se mostró muy disciplinado a la hora de defender e hizo algunas incursiones en ataque cuando encontraba espacios.



Marvin Friedrich (Schalke 04), 18 años, alemán, Defensa central: si el Schalke ha sido una de las revelaciones y ha llegado hasta las semifinales no es casualidad. Una de las claves de esta buena actuación es este central. Dio seguridad a la zaga minera con su estatura (1,90 m) y contundencia. Su poderío físico sorprendió a todo el mundo y se mostró muy seguro durante todo el torneo. Fue muy difícil superarlo, incluso para delanteros muy desequilibrantes como los del Chelsea o el Barça.

También lo merecía: Joao Nunes (Benfica), 18 años, portugués: el capitán de su equipo lideró a las águilas en su camino hasta la final, donde cayeron ante el poderoso Barça. Fuerte y seguro en defensa, fiable en la salida de balón.



Nathan Aké (Chelsea), 19 años, holandés, Defensa central: cuando un equipo recibe tan solo 5 goles en tan solo 8 partidos -3 en el último, por tanto 2 en los primeros 7-, uno automáticamente piensa en la buena defensa que tendrá. El conjunto menos goleado del torneo estuvo liderado en defensa por una de las parejas de centrales más prometedoras del mundo. El danés Christensen y el holandés Aké aportaron fiabilidad a la zaga y fueron los principales culpables de los pocos goles recibidos. Nos hemos decantado por el segundo, ya que sorprendió su capacidad técnica al salir con el balón controlado y asociarse con los mediocentros. Central moderno donde los haya, excelente en todos los aspectos del juego.

También lo merecía: Andreas Christensen (Chelsea), 18 años, danés: no nos hemos podido estar de poner al otro central blue aquí. Su pareja con Aké ha sido tan buena que merecía un hueco. Rápido y fuerte, aporta seguridad.


Nathan Aké es una de las mayores promesas del Chelsea y de Holanda,
y ya ha hecho algunas apariciones con el primer equipo.


Fran Rodríguez (Real Madrid), 18 años, español, Lateral derecho: el de Motril fue uno de los jugadores más destacados de los merengues en toda la competición. Jugando como lateral derecho, actuó muy libre para descolgarse y subir con frecuencia al ataque, pero no se olvidó de defender en ningún momento. Es un lateral completísimo que, como ya hemos dicho con Esmorís, domina todo lo que se le pide a un jugador así a día de hoy.

También lo merecía: Alexandre Alfaiate (Benfica), 19 años, portugués: jugó algunos partidos en la banda y otros en el centro de la defensa, pero siempre con mucha seguridad. Demostró ser un líder nato y aportó seriedad a la zaga.


  
Marcos Llorente (Real Madrid), 19 años, español, Mediocentro: pese a que el Madrid cayó destrozado en las semifinales, hay otro jugador blanco que merece entrar en este once. Éste es el hijo del también exfutbolista Paco Llorente. Se trata de un mediocentro bastante disciplinado tácticamente que, lejos de ser el típico destructor, distribuye todo el juego de su equipo con calidad. Lleva siempre los tiempos del partido y sabe poner pausa o verticalidad dependiendo de lo que necesiten. Centrocampista con mucha proyección al que dentro de poco se le conocerá por su nombre y no por ser hijo de quien es.

También lo merecía: Lionel Enguene (Barça), 18 años, camerunés: decidimos darle entrada aquí antes que a otros buenos mediocentros como los del Arsenal –Zelalem y Olsson- porque él es más completo. Es capaz de recorrer todo el campo para presionar, ayudar en la creación o llegar al área rival. Ha jugado todos los partidos y es pieza clave en el campeón. Incombustible.


La calidad que atesora Marcos Llorente no ha pasado desapercibida.


John Swift (Chelsea), 18 años, inglés, Mediocentro: formar parte del favorito para ganar la competición y caer en cuartos es un fracaso, pero era imposible dejar fuera a los tres centrocampistas del conjunto londinense. Forma un trío de medios con mucho potencial junto a Loftus-Cheek y Baker. Nos hemos decantado por Swift porque seguramente es el más completo: buen criterio para jugar el balón y facilidad para la llegada. Sus números lo demuestran: los 6 goles y 3 asistencias en los 7 partidos que ha disputado hablan por sí solos. Si no se hubieran encontrado esa sorpresa contra el Schalke, quizás estaríamos hablando de más protagonismo incluso de los blues.

También lo merecía: Seko Fofana (Manchester City), 18 años, francés: otro de los grandes jugadores de un equipo que, para mí, está entre los cuatro mejores, pero que tuvo mala suerte contra el Benfica en los cuartos. Centrocampista muy fuerte, da potencia a la medular, pero también sabe jugar y organizar.



Rochinha (Benfica), 18 años, portugués, Mediapunta: sin duda, el jugador más talentoso de los merecidísimos finalistas y quizás de todo el torneo. Se trata de un enganche con una capacidad increíble para enlazar centrocampistas con delanteros utilizando envíos entre líneas que ejecuta gracias a su técnica y visión de juego. Es un especialista del último pase y ha dado 5 asistencias, pero además también ha demostrado que es muy bueno llegando al área contraria, anotando un total de 6 goles en toda la competición. Números de auténtico crack. Su exhibición contra el  Real Madrid lo abalan, y aunque no brilló para nada en la final, era una obligación introducirle en el once ideal del torneo.

También lo merecía: Marcos Lopes (Manchester City), 18 años, portugués: seguramente es, junto a Rochinha, el jugador más talentoso del torneo. Con una calidad técnica envidiable, se parece mucho al jugador del Benfica, incluso en la nacionalidad. El quedar eliminado antes lo dejó fuera de nuestro equipo ideal, pero este joven mediapunta dejó destellos de su calidad.


Rochinha selló una gran actuación contra el Madrid marcando un gol 'a lo panenka'.

Gonçalo Guedes (Benfica), 17 años, portugués, Extremo izquierdo: le sentó bien pasar de delantero a extremo. Este jugador es el complemento perfecto para el mediapunta, Rochinha, y se trata de un extremo muy polivalente y móvil al que le gusta hacer diagonales y entrar por dentro y por fuera, mareando a la defensa rival. En su país ya le comparan con Figo y la verdad es que, salvando las distancias, este hombre, pese a ser más ofensivo que el ex de Madrid y Barça, deja cosas en el campo que nos recuerdan a Luis. Hemos decidido introducirle en el once porque solo tiene 17 años y, aparte de cuajar un gran torneo, fue el jugador que más dio la cara en la final y el que más participativo se mostró. Al final, pero, el sacrificio que se hizo no valió para alzar el trofeo.

También lo merecía: Florian Pick (Schalke 04), 18 años, alemán: otra de las claves de la revelación. Hizo mucho daño por su banda a los defensas con un gran desequilibrio y buena llegada. Sus 5 goles y 2 asistencias llevaron a los mineros hasta semifinales.



Adama Traoré (Barça), 18 años, español, Extremo derecho: posiblemente, el jugador más desequilibrante de todos los que participaron, que se dice rápido. Aprovechó su fuerza y velocidad para encarar a los laterales que lo cubrían en cada partido y consiguió salir airoso de todos sus enfrentamientos. Actuó como un puñal en el costado derecho y destrozó literalmente las defensas rivales. Es el mejor jugador de este juvenil, que ya se le queda pequeño y, de hecho, ya empieza a ser jugador del B y muy pronto del primer equipo. La jugada del segundo gol en la final es prueba de su poderío físico y del dominio que tiene en toda su zona. Aparte, también cuenta con una calidad y cerebro suficiente para no ser el típico jugador alocado sin control. Si sigue así, puede llegar a ser una estrella mundial.

También lo merecía: Gennaro Tutino (Napoli), 17 años, italiano: nos decantamos por el napolitano antes que por el más reconocido Serge Gnabry porque éste último no tuvo tanta participación debido a sus apariciones en el primer equipo. Gennaro lideró a su equipo pese a su temprana edad y desequilibró constantemente. En 6 partidos jugados, marcó 5 goles y dio 2 asistencias. Números de crack.

Serge Gnabry es una de las realidades del torneo, pero su poca participación
en él ha hecho que se quede fuera del once. Ya tiene sitio en el primer equipo.


Munir El Haddadi (Barça), 18 años, español, Delantero centro: todos de pie porque estamos delante del mejor jugador del torneo. Se irguió como la mayor sorpresa del campeonato y es el máximo goleador con la friolera cantidad de 11 goles en 10 partidos, incluidos dos en la final, en la que también hizo una asistencia. La zurda del madrileño de origen marroquí fue una pesadilla para las defensas rivales y formó una pareja letal junto a Adama. Es un extremo izquierdo reconvertido en central -sí, otro reconvertido- que aprovecha las cualidades que le permitían jugar por la banda cuando juega en punta. Muy desequilibrante y escurridizo, pero también oportunista como buen delantero referencia. Estamos hablando de un futbolista completísimo. Y si además marca goles desde el medio del campo…


También lo merecía: Juan José Narváez (Real Madrid), 19 años, colombiano: el merengue se trata de un delantero algo menos completo que el culé, pero casi igual de goleador. En los partidos que jugó, demostró su efectividad de cara a la portería, anotando 5 tantos en 6 encuentros.


Munir El Haddadi ha sido el mejor jugador del torneo y el máximo goleador.

Y esto es todo en esta primera edición de la UEFA Youth League, que nos ha dejado muchas cosas interesantes y, sobre todo, jugadores con mucho futuro que es lo que nos gusta en esta sección. Os esperamos la próxima semana con un nuevo jugador. Y sobre todo, como dijo en su día Leo Messi: recordad sus nombres.



Cada semana, una nueva entrega. Hasta ahora:
Will Hughes (07/04/2014)
Youri Tielemans (02/04/2014)
Enes Ünal (26/03/2014)
Ryan Gauld (19/03/2014)

lunes, 14 de abril de 2014

Los juveniles dan una alegría al Barça



El Barça no está bien. El que posiblemente es el mejor club del mundo en los últimos años pasa por un muy mal momento de forma y muchos ya hablan de, esta vez sí, fin de ciclo. Habrá que ver si este desastre se alarga mucho más en el Camp Nou, pero el equipo ha tirado casi dos competiciones por las que llevaba luchando toda la temporada y ahora será muy complicado acabar el curso con la cabeza alta. El convulso ajetreo que se lleva en las oficinas de la institución tampoco ayudan. Hace algunas semanas se conocía la noticia de la denuncia de la FIFA, que les prohibirá fichar durante un año, a causa de traspasos ilegales con menores de edad que ingresaron en las categorías inferiores. Esto, lógicamente, manchó un poco la imagen que se tenía de la Masia y del trabajo que se hace allí. La cantera azulgrana es ampliamente conocida por todos los jugadores talentosos que han salido de ella, pero ahora la gente se mostraba desconcertada. Quizás algo tenía que cambiar ante tanto barullo. Quizás el club necesitaba algo para contrarrestar el mal momento por el que pasa. Y quizás una victoria del juvenil hoy podía esconderlo todo un poco. Si es cierto que ganar la UEFA Youth League no acabaría con el enfado de los culés, sí que podría contentar un poco a más de uno. Y así hizo. Parece que hay futuro. Y está en Barcelona.

Las alineaciones de los dos equipos no presentaron demasiadas sorpresas. Jordi Vinyals apostó por su defensa típica, en la que, por delante de todo, destaca la salida de balón y no la corpulencia. Más adelante aparecería una línea de tres centrocampistas formada por un pivote como Ortega para intentar distribuir y dos interiores completamente diferentes: Enguene, que tiene muchísimo recorrido y, por tanto, podría permitirse subir al ataque con frecuencia, y Kaptoum, que cubriría las espaldas a su compañero al ser mucho más posicional. Esto podría plantearse un tanto defensivo y la verdad es que sí lo fue un poco, ya que el único medio con llegada era Enguene, mientras que los otros dos eran más de contención. Arriba aparecerían Moha y Adama por banda izquierda y derecha respectivamente para crear desequilibrio y Munir en el medio para rematar las jugadas. 

Por otra parte, el Benfica dibujó un 4-2-3-1 como es habitual en ellos. Su línea defensiva también fue la habitual, mientras que el doble pivote de delante estaría formado por un jugador más destructor como Estrela y otro algo más creativo como Costa, aunque no demasiado más, por lo que allí no planteaban mucho dinamismo con el balón controlado. Arriba, estarían cuatro grandes figuras como Guedes y Santos por banda y Rochinha enlazando a los mediocentros con el delantero centro, Baldé, aunque entre estos jugadores de ataque habría mucha movilidad e intercambios de posición entre ellos.

Onces del encuentro


El partido parecía destinado a ser dominado en posesión por el Barça, pero esto no fue así. El Benfica se apoderó del control de la pelota durante gran parte de la primera mitad, y, cuando no atacaban, ejercían una presión muy arriba que dificultaba muchísimo la salida del rival. Los primeros minutos estuvieron bastante igualados y se jugaron principalmente en el centro del campo, donde predominaba el físico de los dos equipos. Los portugueses buscaban constantemente las bandas a la espalda de los dos laterales culés, y, de hecho, tanto Gonçalo Guedes en la izquierda como Nuno Santos en la derecha -jugaban a pierna cambiada-tuvieron su oportunidad. Las águilas parecían apretar bastante, por lo que quizás se esperaba antes un gol de los lisboetas que de los catalanes, pero una individualidad de Munir El Haddadi condicionó el partido. En la primera llegada de los que en el día de hoy actuaban como visitantes, el hispano-marroquí regateó a tres jugadores en banda derecha para acabar sacando un disparo casi sin ángulo. Graça paró el balón, pero no pudo retenerlo, y el esférico llegó a los pies del central Tarín que solo tuvo que empujarlo al fondo de la red. 

Munir El Haddadi ha sido el mejor jugador de la final y, posiblemente, del torneo.
Le espera un futuro muy prometedor, ya sea dentro o fuera del club azulgrana.

El encuentro se había puesto bien para los de Vinyals. A partir de ahí, el Benfica tuvo muchas dificultades para crear peligro. El Barça, aunque no se encerró porque no sabe hacerlo, juntó un poco las líneas para anular al que posiblemente es el mejor jugador del conjunto de los encarnados, el mediapunta Rochinha. Éste, que acostumbra a canalizar el ataque de su equipo, estuvo muy desaparecido durante todo el enfrentamiento y los de João Tralhão solo pudieron hacer daño por las bandas. Fue por allí donde sufrieron los azulgranas y, de hecho, en una jugada en la que se buscó el costado izquierdo, llegó el penalti que podría haber cambiado la dinámica del partido. Un balón entre líneas llegó a Guedes, pero éste fue derribado por el lateral de esa banda, Godswill, que llegó muy tarde y acabó haciendo falta en la zona de castigo. Pero Baldé, que chutó tan fuerte como pudo, acusó esta potencia quitándole control al disparo y estrelló la bola al palo. Si hubiese entrado, a lo mejor ahora estaríamos hablando de otro partido y otro final, pero con esto el Benfica perdonó y acabó acordándose de esta jugada una vez visto el abultado resultado final que, todo sea dicho, no fue para nada merecido.

Las águilas siguieron intentándolo y dominaron durante muchos momentos del partido, pero acusaron la falta de acierto en ataque, cosa que demostró que tenía y mucho el Barça. Pese a que los culés habían disfrutado de pocas jugadas de peligro, el balón llegó a Adama Traoré, que con velocidad y potencia se deshizo del lateral de su banda -una vez más- y de los centrales para acabar parando el balón y pasando atrás para que Munir rematara de primeras y marcara el segundo de la tarde. La conexión había vuelto a funcionar y ponía la final muy de cara para el equipo. Los juveniles están disfrutando ahora mismo de estos dos jugadores que desequilibran cada vez que tocan el esférico, pero quién sabe si, de aquí unos años, algún equipo grande y la selección absoluta española pueden gozar de esta explosividad en sus filas.


Adama Traoré es otra de la estrellas de este juvenil del Barça. A él ya le
vimos debutar esta misma temporada con el primer equipo.


El partido se podría resumir en esto: el juego por bandas. Los dos conjuntos cuentan con extremos muy rápidos y desequilibrantes, por lo que crearon peligro constante desde su posición y tuvieron en un aprieto a sus marcadores. Pese a que los cuatro laterales que disputaban el partido se podrían considerar bastante atacantes, hoy no pudieron mostrar esta faceta tan ofensiva porque tuvieron mucho trabajo defensivo al tener que cubrir a los que destacaron más en este partido. Mientras que los dos laterales del Barça estuvieron bastante finos al vigilar a estos futbolistas, los portugueses no estuvieron nada acertados a la hora de aguantar las acometidas de Moha y Adama, y casi cada vez que éstos llegaban conseguían hacer daño. ¿Mérito de unos o demérito de otros? Seguramente lo primero, ya que tanto si hablamos de Rebocho como si hablamos de Ramos, estamos refiriéndonos a dos grandes jugadores y, de hecho, el primero ya ha sido convocado por el primer equipo.

Así transcurrieron los últimos minutos de la primera parte y los primeros de la segunda. El Benfica lo intentaba con unas líneas muy arriba, pero no conseguían llegar hasta la portería de Ondoa, ya que siempre se encontraban una buena estructura defensiva y, cuando lograban superarla, se encontraban con la falta de acierto en la pegada y con el siempre correcto portero camerunés. Pero los lisboetas no se rindieron en ningún momento, siguieron apretando muy arriba y cada vez se acercaban más al área rival. De esto se dio cuenta Tralhão, que dio entrada a un delantero como Pereira en detrimento de Costa, que es mediocentro. Así pues, metía toda la carne en el asador y cambiaba el dibujo a un 4-1-3-2 con el que se perdía mucha consistencia en el medio del campo pero se ganaba poderío en la delantera.

Jordi Vinyals vio que el equipo estaba sufriendo en defensa y metió a Juan Antonio Ros por Enguene, al que la dinámica del partido no le estaba favoreciendo y se encontraba algo perdido. Con esto se jugaba con tres mediocentros de contención que mejoraron la segunda línea de defensa del equipo, con lo que se sufrió menos. 

Disposición táctica al final del encuentro


Finalmente, a la desesperada, el Benfica acabó con un 3-1-4-2, ya que se cambió a un delantero, Gomes, por uno de los centrales, Alfaiate. Pese a esto, no pudieron, y otra genialidad de Munir sentenció el partido. El jugador nacido en El Escorial, que en aquel momento ya estaba situado como interior tras la entrada de Ebwelle, recibió un balón en el centro del campo. Entonces, levantó la mirada y vio a Graça muy adelantado. Decidió probar. Desde ahí. Y acertó. Golazo. 3-0 y campeones. Los jugadores formaron una piña en la celebración y, extasiados de alegría, festejaban que eran los mejores de Europa en su edad. 

Los últimos minutos pasaron sin pena ni gloria. Cuando el árbitro pitó, los jugadores del Barça enloquecieron y esta locura contrarrestó las lágrimas de los lisboetas. Pese a que los portugueses habían cuajado un partido más que digno, acabaron recibiendo una goleada bastante inmerecida, pero desde aquí queremos elogiar el trabajo hecho por este equipo, que promete mucho. Mientras tanto, los azulgranas bailaban en el centro del campo. Riera levantó el trofeo que los acreditaba como campeones. Munir miró la copa -que deja bastante que desear en cuanto a diseño, todo sea dicho-, la cogió y la besó. Tenía parte de culpa de todo aquello. La había vuelto a liar.