domingo, 13 de abril de 2014

Suspira Mel, respira Villas-Boas





Son las 16:06, con 6 minutos de retraso en memoria de la tragedia de Hillsborough, donde murieron 96 personas. The Hawthorns guarda un impresionante minuto de silencio. Ni un solo espectador rompe la quietud, y el público ingles vuelve a demostrar su solemnidad cuando la ocasión lo requiere. El pitido del árbitro y una atronadora ovación dará paso al partido en sí.
Partido importante para los Baggies que están inmersos en la lucha por evitar el descenso y que desde la llegada de Pepe Mel no han vencido en casa, si bien es verdad que solo han sufrido una derrota a manos del Manchester United. Por contra el Tottenham llega en la sexta posición, peleando por entrar en la Europa League y mirando de lejos el cuarto puesto.

ANEXO

Mientras tanto a 2.000 kilómetros un portugués mira de reojo a su ex-equipo. Probablemente Andrés Villas-Boas este muy ocupado a estas alturas, aprendiendo ruso y tratando de sacar adelante a su nuevo equipo, el Zenit de San Petersburgo, con todo y eso, debe tener un ojo puesto en los partidos de los Spurs. No por un sentimiento de apego a la camiseta blanca. Si no por un sentimiento de apego a su carrera. Carrera que estuvo por un tiempo en la cuerda floja, pero que ahora parece que vuelve a respirar. En efecto, el que fuera definido como el nuevo Mourinho (por su triunfante paso por el Oporto), fracasó en el Chelsea y en su segunda temporada fue despedido del Tottenham tras una inversión millonaria (compensada por la pérdida de Bale todo sea dicho) y la derrota por 0-5 contra el Liverpool en casa.

Tras su cese, Tim Sherwood se hizo cargo del equipo. Pero no solo eso, si no que empezó a ganar partidos, recuperó a Adebayor (al que AVB tenía apartado) y ante las bajas apostó por jugadores jóvenes. El equipo empezó a enderezar el rumbo y, como vasos comunicantes, la carrera del portugués empezaba a apagarse. La prensa inglesa empezó a ensalzar la figura del bueno de Timothy y a dar palos al antiguo ayudante de Mourinho, la conclusión era clara, había plantilla, lo que hacía falta era un buen entrenador. Sin embargo el 29 de enero, el Manchester City visita White Hart Line y derrota al Tottenham por 1-5, creando una sensación de déjà vu con la derrota sufrida con los reds. Y desde entonces el equipo anda dando bandazos. Enlaza partidos fantásticos con partidos auténticamente mediocres. Y la prensa deja de ensalzar a Tim, y empieza a buscar el problema en la confección de la plantilla. Está situación mejora el cartel de André Villas-Boas que ¡oh!, casualidades de la vida, cuando la marcha errática del equipo es evidente, encuentra trabajo en la fría Rusia. Vuelve Luis André al ruedo, tiene una nueva oportunidad de trabajar, pero sigue con un ojo en su antiguo trabajo. Su estrella se ha ido apagando y le quedan pocas oportunidades para volver a ser considerado un entrenador top, como decía su antiguo mentor. Pero también sabe que cuanto mejor lo haga Sherwood, peor parado saldrá él.

Primera parte

Las alineaciones de los entrenadores dejan como única sorpresa la presencia de Chadli en la sala de maquinas de los Spurs. No es su puesto natural y habrá que ver como se adapta.



Nunca sabremos cómo habían planteado el partido los entrenadores, puesto que no se había cumplido un minuto de partido cuando Amalfitano hace un slalom y Vydra consigue enganchar el balón y marcar. La defensa blanca (celeste hoy) no se ha enterado que ha empezado el partido. Sensación corroborada 3 minutos después cuando Brunt tras una buena jugada, otra vez por el lado derecho, consigue el segundo gol. La defensa del Tottenham está lenta y contemplativa. Aunque el resto del equipo está igual. El WBA empieza a dominar todo el campo y a tener ocasiones de gol. Sin embargo en el minuto 14, Rose es tocado en el area y exagerando la caida consigue un penalty para su equipo. Parece que los lyliwhites van a tener vida, sin embargo Adebayor falla el penalty tirandolo flojo a la izquierda de Foster, que adivina el lanzamiento. 








No hay consuelo para los Spurs, que además cuando se cumple la media hora de juego caen por 3-0. Un nuevo balón largo del WBA es aprovechado por Sessegnon para batir a Lloris. El Tottenham es incapaz de hilvanar jugadas y superar la línea de presión de los Throstles. Chadli parece el encargado de bajar a sacar el balón jugado, pero el belga  aunque lo intenta, no tiene las condiciones para esa labor. Mientras Eriksen se mueve en tierra de nadie, entre la banda y el medio campo, pero siempre está cubierto y se desmarca poco. El único que lo intenta es el joven Kane, pero no está fino de cara a puerta. Por contra el West Bromwich tiene claro el plan, presionar en el medio campo y balones largos arriba. El sencillo plan cuenta con la colaboracion de Kaboul y Chiriches que están horribles en las coberturas, y Vydra les coge la espalda siempre, especialmente al rumano. Pero esto es fútbol, y en el único despiste de los locales, Lennon hace una buena jugada y Olsson acaba alojando el balón en su porteria. Aunque parecen buenas noticias para los forasteros, los Baggies están tranquilos. El Tottenham parece un equipo sin alma. Solo Kane se salva. Nada hace prever lo que pasará en la segunda parte. Sonríe Andrés desde Rusia.





Segunda parte

Mueve el banquillo Sherwood para intentar cambiar las cosas. Chiriches es "premiado" por su labor en la primera parte y deja su sitio a Fryers. El partido se reanuda igual que en la primera parte, pero empiezan a advertirse sutiles cambios; Vydra ya no gana la espalda con facilidad y la línea de presión del WBA ha bajado unos metros. El Tottenham empieza a crecer en su juego, empieza a adueñarse del balón y a poner en apuros a Foster. Pepe Mel se da cuenta y en el minuto 56 retira a un cansado Sessegnon, para sacar a un centrocampista más de contención como Yacob. Esto equilibra la lucha en el medio del campo y el juego se empieza a embarullarse. Pero los Spurs han recuperado algo de juego, pero sobretodo alma. El equipo empieza a presionar y abrir más el campo. Así, en el minuto 67 Lennon hace una gran jugada y Kane logra un merecidísimo gol. En el segundo balón que coge Aaron pegado a la banda, lo que nos lleva a preguntar por esa manía de centrar su posición. Con la presencia de Walker tiene más sentido, porque este siempre le dobla, pero Naughton es mucho más tímido con sus subidas. Pepe Mel se huele lo peor y realiza otros dos cambios para dar frescura a su equipo. Pero la línea de presión se ha retrasado tanto, que el WBA empieza a achicar balones en el área y a pasarlas canutas.






Eriksen centra su posición y (aleluya) Sherwood retira a Chadli y saca a Sigurdsson. Ya hay dos organizadores como tales para sacar la bola. El Tottenham se va arriba con todo. Es un asedio. Townsend entra por un flojo Rose y ya el campo no puede estar más inclinado. Pero el tiempo va pasando y llega el descuento (6 minutos), la grada sabe que le pueden empatar, porque ya lo han visto varias veces esta temporada, pero parece que esta vez no. Parece que van a aguantar. No es así, a tres minutos del final Eriksen aloja el balón en la escuadra y consigue el empate.
Caras de resignación en los aficionados del West Bromwich, otra vez han dejado escapar una clara ventaja en el marcador en los últimos minutos. No se alejan de los puestos de descenso. Los visitantes se van más contentos, han remontado. Pero siguen mostrando una doble personalidad preocupante que el preparador ingles no sabe explicar. Mel tampoco se explica lo de su equipo y la falta de concentración en los últimos segundos. Suspira. Mientras un portugués sonríe menos, pero respira.

Eriksen celebra el tan ansiado gol del empate

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